Luz

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Con los primeros fríos, nuestra boca suele sentirse tirante y al contacto con la yema de los dedos se siente áspera, irregular. Nada de qué sorprenderse, porque los labios (junto con los ojos, una de las zonas que más concentran la mirada sobre nuestro rostro) difieren del resto de la cara hasta a nivel tisular

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Besos a resguardo
 

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