“No necesito el diploma de estrella”

Se convirtió en un inusual fenómeno de la música. Con muy bajo perfil vende millones de placas y recorre con sus conciertos los pueblos más recónditos del país. A los 29 años y con un disco más virado a las baladas que a su tradicional folclore, este bahiense se confiesa con LUZ y se explaya sobre su particular visión del amor y del éxito.

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