“Me gusta
el tango, no
el conventillo”

Es sumamente educada y diplomática, pero a la vez atrevida como el 2×4. Tiene esa suerte de química que crea el haberse formado entre la danza clásica y el sacarle viruta al tablón. Recorrió el mundo llevando su particular estilo. Reestrenó Chantecler Tango en el Ópera, y en el Bailando por un sueño gana popularidad, versatilidad y enemigos de la milonga.

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