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Galardonada por su protagónico en La La Land.
03/03/2017

Actualidad

“Siempre fui una soñadora”

A horas de su gran noche en los Oscar, Emma Stone habló en exclusiva con LUZ sobre esa polémica ceremonia, sus nervios e impresiones. Además, repasó su vida, su relación con Hollywood y, en el pico de su carrera, confesó sus firmes ganas de formar una familia.

El término La La Land define un lugar ideal donde nadie sabe realmente lo que puede pasar. Y Los Ángeles, más aun en tiempos de los Oscar, es la ciudad más asociada a esa expresión. Basta con ver nomás lo que sucedió en la última entrega de los premios de la Academia, cuando Warren Beatty anunció como Mejor Película a La La Land, aunque realmente había ganado Luz de Luna. El error, un hecho inédito para estos premios, ya fue asumido en su totalidad por la firma PwC, la encargada de custodiar los sobres. A Emma Stone, eso sí, ganadora como Mejor Actriz, el Oscar no se lo puede quitar nadie. Y con ella estuvimos, para compartir la polémica y la gloria de una noche inolvidable.
-¿Tuvo un sabor amargo saber que La La Land no había sido realmente la ganadora como Mejor Película, apenas después de haber recibido tu Oscar como Mejor Actriz?
-A mí me encantó Luz de Luna, me encantó de verdad y me puse contenta de que gane. Por supuesto, me pareció increíble escuchar el nombre de La La Land en aquel momento y desde ya que a todos nos hubiera encantado que lo gane,  pero eso no quita mi felicidad por Luz de Luna. Me parece que es una de las mejores películas de todos los tiempos.
-¿Festejaron igual los otros seis premios Oscar de La La Land?
-Todos estábamos muy confundidos, contentos pero confundidos. La atmósfera era muy extraña.
-¿Podrías describir cómo viviste el momento en que La La Land dejó de ser la Mejor Película?
-No sé… Me pareció el momento más loco de la historia de los premios. Me sentí en otro planeta. Pero repito: me encanta Luz de Luna y lo que pasó es sencillamente lo más extraño que haya sucedido en la historia de los premios Oscar.
-¿Cuánto vale un Oscar a la hora de medir el sacrificio y la disciplina?
-¿Se puede medir algo así? Yo tuve demasiada suerte con la gente que siempre me rodeó, los amigos y la familia que tengo, la gente que siempre me levanta en mi vida. Y en términos de sacrificio, esa misma gente es la que también me acompañó para celebrarlo. Ser una persona creativa, al menos para mí, no significa ningún sacrificio. Es lo mejor que te puede pasar en la vida.
-¿Y el Oscar te cambia en algo?
-Es un honor increíble y cambia todo el juego de mi carrera, pero personalmente sigo siendo la misma, especialmente con la gente que amo. Nada cambia cuando vuelvo a mi casa. No se modificará nada en ese sentido.
-¿Cuál dirías que fue el mayor desafío del rodaje de La La Land?
-Te diría que el baile de salón fue lo más difícil porque algo me clavaba un nervio en mi lado izquierdo y la forma en que hay que pararse en el salón de baile, me daba un dolor que me llegaba hasta los ojos cada vez que bailábamos así. Eso fue difícil. Si bien de chica había tomado clases de tap, este rodaje me ayudó para recordar que el baile es una de las disciplinas más difíciles que existen.
-¿Creés que Los Ángeles es efectivamente la ciudad de los sueños?
-Supongo que sí. Lo curioso es que muchas personas viven en este lugar con el mismo objetivo: trabajar en el mundo del espectáculo y evidentemente es imposible que cientos de miles de personas  puedan llegar a hacerlo al nivel que quieren o sueñan. En ese sentido Hollywood puede despedazar un poco el alma aunque a la vez sea una asombrosa luz donde no existe la receta única para brillar o alcanzar el éxito.
-¿Con el Oscar en la mano, te considerás una de las tantas soñadoras que cumplieron el anhelo de llegar lejos en Hollywood?
-Sí. Yo siempre fui una soñadora, aún bien de joven. Recuerdo haber pasado días enteros en mi habitación fantaseando sobre las historias que quería contar. Leí muchos libros imaginando que yo era el personaje de la historia.
-¿Qué estilo de libros?
-Muchos libros históricos de ficción, sobre María Antonieta, por ejemplo. Me encantaban esos relatos y también los libros de terror donde imaginaba que era una “babysitter” atrapada en una casa.
-¿Tus sueños y anhelos fueron cambiando con el tiempo?
-Es una buena pregunta. Supongo que sí, que se fueron haciendo más realistas. Ahora, pasan por tener una casa cómoda donde pueda disfrutar con mis amigos o incluso mi familia. Eso sería mi sueño máximo, formar mi propia familia.
En la ciudad de Scottsdale que muchos describen como una “desierta versión del South Beach de Miami”, Emma Jean Stone nació el 6 de Noviembre de 1988, en la época en que los cines de Hollywood mostraban a Tom Hanks en Quisiera se grande, a Michael Keaton en Beetlejuice y a Bruce Willis en la primera versión de Duro de Matar. Ella, en cambio, recién comenzó a tomar sus primeras clases de actuación en el Teatro Juvenil de Phoenix a los 11 años, debutando al poco tiempo arriba del escenario con la producción The Wind in the Willows. Cuatro años después decidió dedicarle su vida a la actuación.
-¿Es verdad que a tus 15 convenciste a tus padres para mudarte a Los Ángeles, con una presentación de Power Point que llamaste ‘Proyecto Hollywood’ y que tenía música de Madonna?
-(Sonríe) Sí. En ese momento sentí que era hora de irme. Tuve muchísima suerte de que mis padres me hayan apoyado de esa manera. Yo no sé si podría hacer lo mismo con mi hijo. No sé, a lo mejor le pediría que termine primero la escuela secundaria y espere a los 18. Por lo menos.
-¿No es fascinante que entonces tus padres te hayan tomado en serio a esa edad?
-A lo mejor se dieron cuenta que yo no estaba bromeando, porque estaba haciendo todas estas obras de teatro, una atrás de otra. Era lo que más me fascinaba en el mundo.
-¿Nunca tuviste alguna duda sobre tu carrera?
-Bueno, sí tuve mis momentos, porque estuve tres años paseando por toda clase de pruebas de audición. Pero tuve suerte de haber hecho la película ‘Superbad’ antes de cumplir los 18 años, justo cuando hubiera terminado la escuela secundaria.
-¿Qué pasó con tus estudios?
-Terminé estudiando en casa y tuve mi diploma de GED (Educación General) que es bastante bueno, es una equivalencia. Tomé el examen final arriba del patio de comidas del shopping Paradise Valley, en Phoenix… (sonríe).
-Como resultado, te convertiste en la pelirroja más famosa de Hollywood, pero últimamente cambiaste por el rubio ¿Sería muy indiscreto preguntarte cuál es tu verdadero color?
-Sí, yo soy naturalmente rubia, como me vieron en Birdman y Spiderman.
-Podrías contarme la historia de Paul McCartney y tu tatuaje? ¿Es cierto que él te lo diseñó especialmente?
-Sí, (sonríe y muestra el tatuaje de dos patas de ave en la parte interior de su muñeca izquierda). Se lo pedí yo porque soy fanática de Blackbird, es mi canción favorita y él demostró, una vez más, que es una persona maravillosa. Lo dibujó en un papel y después un artista me grabó el tatuaje sobre la piel.
-Uno de tus primeros pasos en Hollywood fue, justamente, con la música, cantando en la competencia del programa de VH1, Buscando a la Familia Partridge. En Broadway te animaste a cantar en Cabaret y ahora lo hiciste en La La Land. ¿Da más miedo actuar o cantar?
-Por suerte tuve una buena maestra de canto que me ayudó a conectar la emoción con las canciones. Y con ella pude entender que cantar tiene mucho que ver con la actuación, en una forma diferente. Es lo que me ayudó a tener menos miedo. Ahora me encanta cantar y de verdad, es uno de mis hobbies favoritos.
-¿En qué momentos te gusta cantar específicamente?
-En el auto, y en la ducha. Un poco como La La Land, no? (ríe).
-En la película Easy A (2010) tuviste que cantar bajo la ducha…
-(Ríe) Sí, es cierto, aunque fue sólo un momento. La verdad es que soy fanática de los musicales, aunque estoy lejos de la típica bailarina-cantante del género al estilo Liza Minelli. No tengo la capacidad vocal para hacer ocho shows por semana con un rol femenino fuerte ni tampoco el poder que se necesita para una película como En el bosque.. Por suerte, a Damien (Chazelle, director de La La Land) no le importaba tanto si los bordes de voz no estaban tan bien pulidos. No quería mostrarnos como intérpretes profesionales de musicales.
-¿Cuáles son los recuerdos de tus primeros musicales?
-Los primeros musicales que vi fueron dibujos animados de Disney, como Peter Pan, La Bella y la Bestia y El rey león. También fui mucho al teatro con mi mamá, cada vez que íbamos a Nueva York o en cualquier ciudad donde hubiese musicales. Mi mamá también es fanática del género, en su auto siempre suena alguna canción de Broadway. En casa escuchábamos a Les Miserables todo el tiempo y por eso también sabía todos los temas, antes de ver la comedia musical cuando tenía ocho años. Fue el primer musical que vi.
-¿La entendiste bien con apenas ocho años?
-Mi madre se aseguraba siempre de que yo siguiera la historia y por eso la escuchábamos tanto, durante un año, antes de verla. Me acuerdo que estaba entusiasmadísima y sabía cuando Jean Valjean iba a volver a casa. Después también estuve obsesionada con la banda sonora de Rent, que empecé a escuchar probablemente cuando ya tenía 12 o 13 años.
-Es evidente que te parecés bastante a tu personaje de La La Land?
-Sí, aunque yo era mucho más joven cuando vine, las dos llegamos a Los Ángeles de lugares totalmente diferentes a Hollywood. Mejor dicho, a La La Land…. -Fabián Waintal (desde Los Ángeles).

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