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24/04/2017

China Suárez: “Nunca fui una loquita sin límites”

Por Pablo Steinmann l Lejos de los escándalos, la ex rubia repasa su vida, habla de sus celos y manías y de su enorme facilidad para adaptarse a los cambios.

La China, Rufina y Bandida. Así, en ese orden y con una simpatía casi calcada, entran las tres (la actriz, su hija y la flamante mascota) a la lujosa suite presidencial del Hotel Four Seasons. “Está con nosotros hace menos de una semana”, informa la China sobre la pequeña bulldog inglés que consiguió tras mucho bucear por la web. Bandida tiene pedigree y antepasados famosos como Tronco, el recordado perro guardián de Brigada Cola. “Son todos de un mismo criador, pionero en traer esta raza al país”, cuenta la orgullosa dueña: “Lo que me gustó de él es que lo hace de manera consciente, de hecho está impulsando una ley para que los criaderos no puedan cruzar perros de forma indiscriminada”, cuenta. Entre viajes (estuvo en Londres por la nueva campaña de Desiderata y en breve se irá a Nueva York en plan “luna de miel” con Benjamín Vicuña) y mudanzas (hace cuatro meses se fue a vivir con él -y los hijos de ambos- a un barrio privado de zona norte), la joven actriz de Multitalent Agency se las ingenió para rodar Los Padecientes, la nueva película de Nicolás Tuozzo basada en el best seller homónimo (su único libro de ficción hasta la fecha) del psicólogo Gabriel Rolón. Promocionado como “el estreno del año” -en parte gracias al éxito que tuvo El Hilo Rojo, con la misma pareja protagonista-, el filme llegará el próximo jueves a las carteleras de todo el país.

-¿Habías leído la novela previamente?
-No, y es loco, porque todos los demás libros de Gabriel me los había devorado. Me encanta cómo escribe. Recuerdo que de chica yo siempre decía que jamás me iba a analizar con nadie, tenía esa cosa de “yo voy a poder solar con todo”. Pero cuando empecé a leer los libros de Gabriel  y a entender un poco de qué trataba la psicología, me empezó a picar el bichito. “Si algún día me analizo, quiero que sea con Rolón”, le dije a mi mamá una vez. “Qué viva”, me respondió. Pero un día le escribí  por Twitter a Rolón, hablé con su hermana y en principio le pedí que me recomiende a alguien. Finalmente hizo un hueco en su agenda y me empecé a analizar con él. Habrán sido un par de meses nomás, después los viajes por trabajo empezaron a complicar la cosa.

-¿No te dio el alta entonces?
-¡No!¡Los psicólogos nunca te dan el alta! (ríe)

-¿Y no fue incómodo reencontrarse ahora para la película?
-No, pero porque no tengo grandes secretos que sólo le haya revelado a él como psicólogo. Soy extremadamente abierta, enseguida pongo mis problemas encima de la mesa. Obviamente no con todo el mundo, pero sí con la gente que me conoce y rodea.

-¿Te trajo problemas eso?
-¿Sabés que no? Me parece que siempre tuve la fortuna de elegir buena gente para que me acompañe. Tengo mi grupo de amigas de toda la vida y nunca me traicionaron. A mi mejor amiga, Agustina, la conozco desde los 3 años. Es como mi hermana. Hoy es la madrina de Rufi. Y después tengo varios amigos del trabajo, como Gime (Accardi) y Nico (Vázquez).

-Tu personaje en la película es una suerte de joven adulta. Ya desde su imagen se nota eso, que tuvo que crecer muy rápido. ¿No sentís que a vos también te sucedió algo similar? Te pasó de todo en muy poco tiempo…
-(Piensa) Es cierto pero creo que ya desde el colegio era así de “adulta”. Si bien era un poco rebelde, de hecho siempre tuve problemas de conducta, a la vez era muy responsable y consciente. Me acuerdo que mis amigas hacían viajes de mochilera a dedo y yo no podía entender cómo se exponían a todo tipo de riesgos. Tengo esa cosa de madre protectora desde muy chica.

-Eras la conductora designada siempre…
-Algo así. Si bien no me gusta que me digan lo que tengo que hacer -odio eso-, lo cierto es que jamás fui una loquita sin límites.

“El pasado de las personas es eso: pasado. Además, no te podés guiar nunca por lo que dicen los demás. Yo lo conozco muy bien a Benja, y confío plenamente en él. Eso es lo único que me importa”.

-¿Nunca una borrachera?
-Una sola vez. Tenía 17 años y me pedí un Séptimo Regimiento en un boliche. Ni sabía que era (después me enteré que eran las siete bebidas blancas de mayor graduación). Lo tomé rápido y enseguida me sentí horrible. Detoné. Me desperté en casa, sin recodar demasiado. Después de eso, nunca más quise volver a tomar alcohol.

-¿Cómo se adaptó Rufina a todo el vendaval de cambios de los últimos años?
-Supongo que bien. Rufi sabe que soy su mamá y que le voy a explicar, con total naturalidad, cada cosa que nos pase. Mucha gente me pregunta; “uhh, ¿cómo hiciste con la separación?”. Y la verdad es que no la viví a la tremenda, son cosas que pasan, es parte de la vida. Nunca tuve la sensación de que había fracasado porque me había separado de su papá, para nada. De hecho con Nico tenemos una excelente relación de padres.

-¿Te cuestan los limites con ella?
-No, para nada. Me parecen que son súper necesarios. Mis padres me criaron así. Quizá mamá era más permisiva, pero mi papá era muy estricto. Pero la verdad es que tuve mucha suerte con Rufi, se porta increíblemente bien, es hasta un poco sobre adaptada. Se sube a un avión y a otro sin problemas. Tiene una casa allá, otra acá, la cuida gente nueva todo el tiempo y ella es feliz. Es una genia.

-¿Y con los hijos de Benjamín como se lleva?
-Super bien, se aman. Los chicos cuando ven amor y familia, enseguida se adaptan. En definitiva, eso es el hogar, el lugar donde está el amor.

-¿No te despertó dudas la idea de volver a trabajar con Benjamín después de todo lo que pasó con El Hilo Rojo?
-Cero. Todo lo contrario, moría de ganas de volver a trabajar con él, me encanta que pasemos la mayor cantidad de tiempo juntos. Nos entendemos, nos apoyamos, nos llevamos realmente muy bien. Yo además siento que aprendo mucho a su lado. Me interesa su mirada, su consejo. Siento que con Benja nada puede salir mal.

-No descreés de la idea de juntar amor y trabajo…
-Para nada, me encanta. Al menos es así por ahora. El día de mañana no lo sé.

-Tenés incorporada a full la máxima del “carpe diem”..
-Sí, y sé que es una postura muy de moda esa, pero siempre fui así. Al amor hay que saber construirlo día a día. Ojalá duremos 50 años juntos con Benja, pero nadie puede asegurar que sea así. Ojo, mucha gente suele pensar que con las relaciones soy re liberal y open mind pero nada que ver, soy muy Susanita, bien chapada a  la antigua. Es decir, me encanta la idea de la familia y el amor eterno, pero no me mortifico todo el día pensando en eso. Vivo el presente.

“Hace tiempo que aprendí a soltar ciertas cosas. Yo siempre fui muy control freak pero entendí que con el afuera no queda otra más que dejar fluir. Lo que dicen de mí no me pertenece, pertenece a los demás. No me puedo hacer cargo de eso”.

-¿Sos celosa?
-Lo fui bastante en una época pero creo que cada vez estoy mejor con el tema. Supongo que también tiene que ver, y mucho, con la seguridad que te da la otra persona. Si estás con alguien que  sale a bailar solos todos los fines de semana, apaga el teléfono cuando está en casa, habla en secreto… Obvio que si te quieren engañar lo pueden hacer de cualquier manera, pero es muy diferente cuando estás con alguien y realmente sentís que están construyendo algo juntos…

-Para el afuera Benjamín siempre tuvo fama de tiro al aire…
-Mirá, el pasado de las personas es eso: pasado. Además, no te podés guiar nunca por lo que dicen los demás. Yo lo conozco muy bien a Benja, y confío plenamente en él. Eso es lo único que me importa.

-¿Solés leer lo que dicen en las redes sociales de vos o de la pareja?
-No. En un momento desactivé los comentarios de mi cuenta de Instagram pero ahora los volví a activar. Obviamente que no está bueno recibir la energía de esos “haters”, pero casi todos los que insultan lo hacen desde cuentas falsas. Son gente con mucho tiempo libre, se ve. Ya aprendí a no darles bolilla. Ni a ellos ni a los rumores de todo tipo.

-¿Como el que decía que estabas embarazada?
-Sí, falso también. ¿Pero qué puedo hacer ante eso? Nada. Hace tiempo que aprendí a soltar ciertas cosas. Yo siempre fui muy control freak pero entendí que con el afuera no queda otra más que dejar fluir. Lo que dicen de mí no me pertenece, pertenece a los demás. No me puedo hacer cargo de eso.

-Y más allá de los rumores, ¿hay planes reales de ser padres juntos?
-Mmm, ya somos muchos en casa…

-¿Se están adaptando todavía a esa nueva realidad?
-Ya estamos re adaptados pero es todo muy reciente aún y nos gusta ir despacito. Obviamente estamos abiertos a los que el destino disponga y el día de mañana nos encantaría ser padres juntos pero, de nuevo, vamos de a poco. Día a día. Como dice siempre el papá de Nicolás Vázquez, planificar es no hacer. Por ahora somos felices con la familia que ensamblamos.

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