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24/04/2017

Diane van Deren: La mujer que corre y no se cansa

Por Fernando Gomez Dossena (Desde La Cumbrecita, Córdoba) l Para superar una terrible epilepsia se sometió a una operación que como secuela le afectó en su cerebro la noción de tiempo y espacio. Esa discapacidad le sirvió como aliada para transformarse en maratonista y convertirse en la mujer que más kilómetros ha corrido en la historia de la humanidad.

No me siento una Wonderwoman, soy una mujer común que atravesó momentos difíciles y siempre se concentró en lo positivo”, cuenta la corredora estodounidense Diane van Deren, quien vino a participar de la Endurance Challenge de The North Face en La Cumbrecita, provincia de Córdoba. Además de ser una eximia runner, esta mujer de 57 es conocida en el mundo como “el milagro médico” ¿Por qué? Su historia es muy peculiar y hasta casi inexplicable. A los 16 meses de vida tuvo una convulsión, nunca más se repitieron esos episodíos hasta que luego de ser madre de su tercer hijo volvieron y con todo. Ocurrían entre tres y cinco veces por día y no le permitían llevar una rutina normal. La estudiaron a fondo y le encontraron una mancha negra en el cerebro. Vivió así durante 10 años. “Cada vez que sentía un hormigueo y que se aproximaban los ataques me ponía las zapatillas y salía a correr por Rocky Mountains (las montañas de mi pueblo)”, recuerda, quien en 1997 se sometió a una lobectomía: le extrajeron una porción del cerebro del tamaño de un kiwi del lóbulo frontal derecho y parte del hipocampo. Los ataques de epilepsia desaparecieron, pero como le habían advertido los médicos, quedó afectada su noción de tiempo y espacio. De esta tremenda secuela Diane sacó una gran ventaja: puede correr horas y no tener ni idea de cuánto tiempo transcurrió, de esa manera su cabeza y el llamado cansancio mental nunca le juegan en contra, sino que se convierte en un gran aliado. Y sus logros lo demuestran: en 2009 atravesó un desierto congelado de 700 kilómetros con -50°C, en 2011 corrió 160 kilómetros durante 45 horas seguidas y hace dos años cruzó todo el estado Carolina del Norte en 22 días, 5 horas y 3 minutos, parando solo dos horas por día a descansar. Tiene el record mundial, ningún hombre ni mujer corrió tanto en la historia de la humanidad. “Fue mi Superbowl”, cuenta entre risas, quien no deja de confirmar que el gran desafío de su vida fue superar la operación.

“Me gustaría escribir un libro de mi record, pero no contando cómo correr y entrenar, sino cómo sobrellevar y salir adelante en los momentos más difíciles de la vida”.

“Durante años cuidé mi cuerpo como si fuera un templo, jamás fumé, me drogué ni tomé alcohol… Era tenista profesional, tenía y tengo marido genial, tres hijos, vivía el verdadero American Dream hasta que el cuerpo me dio un golpe tremendo. Fueron diez años de mucha lucha, tuve miedo, mi familia estaba asustada; traté de no quejarme y decir que siempre iba a estar bien. Tuve que luchar con mi mente, no bajar los brazos, me aferré a la fe… recuerdo salir de la cirugía y decir que Dios tenía grandes planes para mí a pesar de todo”, explica al borde de las lágrimas. Hoy la vida de Diane se reparte entre sus entrenamientos diarios (se levanta a las 4 de la mañana para salir a correr entre 10 y 15 kilómetros con linterna), su rutina en familia, los viajes como deportitas extrema de The North Face y su hobby: cantar y tocar la guitarra. Para ejercitar su mente y no olvidarse de situaciones importantes o para no perder la noción del tiempo suele anotarse por la noche todas las actividades que realizó en el día, al siguiente las repasa y, según explica, puede sobrellevar su rutina muy bien de esa manera. Al momento de correr tiene también sus claves para no perderse. “Siempre les digo a los demás que no me sigan, que no soy la indicada. Trato de sumarme a carreras que esté bien señalizadas, sino a veces cuando me pierdo, me detengo un rato, intento encontrar el camino, muchas veces dejo algunas señales como piedras o palos para no perderme. Pero siempre encuentro la ruta, es sólo un momento, no me estreso, sé que finalmente voy a llegar. Si pude estar mucho tiempo en coma, gritar como loca sin darme cuenta, creo que soy capaz de todo. Ese es un leit motiv al momento de correr”, resume. Antes de despedirse Diane confiesa cuál es su próximo sueño: “Me gustaría escribir un libro de mi record, pero no contando cómo correr y entrenar, sino cómo sobrellevar y salir adelante en los momentos más difíciles de la vida”.

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