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08/05/2017

Actualidad

Los secretos de la autora de Posdata, te amo

Por Pablo Steinmann I A los 21 escribió un bestseller que dio la vuelta al mundo y se convirtió en película: Posdata: te amo. Desde entonces Cecelia Ahern no para de publicar novelas que, afirma, se alejan del tradicional relato rosa con final feliz. Acá, su historia y su curioso método de inspiración.

Tenía 21 años y jura que no se lo imaginaba, que si bien le tenía un amor infinito a aquel manuscrito -se trataba, en definitiva, de su primera novela-, jamás llegó a soñar todo lo que sucedió después con PD: te amo, el éxito en ventas, primero, y, casi enseguida, la adaptación en cine de la mano de Hollywood y dos codiciados actores como Hilary Swank y Gerard Butler. La historia, además, cruzó fronteras de todo tipo y convirtió al Posdata o “PD” en una suerte de latiguillo cool, utilizado para comunicar las más importantes noticias, desde el clásico “te amo”, a “voy a ser mamá”. Invitada a la Feria del Libro por Ediciones B, esta bonita irlandesa dice que aquel éxito no la mareó sino más bien todo lo contrario: la obligó a trabajar como nunca. Hoy sus libros (va por el número 15) llegan a más de 50 países del mundo, incluyendo, claro, la Argentina.

“Me parece que las escenas de sexo encajan bien con ese tipo de libros (eróticos), pero lo que yo escribo tiene mucho más que ver con la psicología de los personajes, sus cambios internos y sentimientos”.

-Escuché que eras muy metódica para trabajar, que incluso tenés una oficina adonde vas de 9 a 17 horas…
-Sí, antes de tener a mis hijos era lo opuesto: escribía de noche y dormía de día. Estaba convencida de que así funcionaba mejor mi creatividad. Pero claro, con una familia -es madre de Robin (7) y de Sonny (4)- es imposible llevar una rutina de ese estilo. Y ahí me di cuenta de que la creatividad no pasa por la espontaneidad. Además, mi “oficina” queda en Melahide, en las afueras de Dublín, un lugar soñado frente al mar donde realmente logro desconectarme todo. Cada día entro feliz, saludo al paisaje y dejo que mis pensamientos vuelen.

-¿No te dejó la vara muy alta conocer el éxito y el reconocimiento internacional tan pronto?
-Mirá, con mi propia autoexigencia ya tengo bastante… (sonríe) En serio, soy muy crítica conmigo misma, con la calidad y autenticidad de cada novela. Eso no necesariamente se traduce en mejores ventas, pero yo tengo que tener siempre la sensación interna de que escribí un libro mejor que el anterior, más allá de lo que la editorial, o incluso mis lectores, me pidan.

-Hablando de eso, ¿nunca te sugirieron incorporar más sexo en tus novelas? Sobre todo teniendo en cuenta el boom editorial de la literatura erótica de estos últimos años.
-No. Me parece que las escenas eróticas encajan bien con ese tipo de libros, pero lo que yo escribo en general tiene mucho más que ver con la psicología de los personajes, sus cambios internos y sentimientos. Dicho esto, sí escribí una comedia erótica, pero fue para televisión. En algún punto, siento que siempre puedo recurrir a otros formatos  -un guión o un cuento- para alejarme de mi estilo.


-¿Qué lees cuando no escribís?, ¿temés que las historias ajenas interfieran en tu trabajo?
-Mirá, al comienzo tenía mucho miedo de que eso sucediera pero con el tiempo aprendí que la lectura es sumamente inspiradora y que cuanto más variada sea, mejor. Me encantan los thrillers y las historias de crímenes pero la verdad es que leo de todo.

-¿Te pasó de sentir “ojalá lo hubiese escrito yo” con algún libro?
-Sí, con Te amaré por siempre (The time traveler wife), de Audrey Niffenegger. Me encanta cuando me encuentro  con un libro tan bueno. Enseguida quiero escribir.

“Hoy veo el PD por todos lados. En las redes, por ejemplo, se utiliza mucho para dejar mensajes de todo tipo. Supongo que mi lápida dirá eso: ‘PD: se murió'”.

-¿Te definirías como una mujer romántica?
-No. Y no creo que mis libros lo sean, al menos no en el sentido tradicional. Si ser romántica es ser afectuosa, comprensiva y preocupada por el otro y sus sentimientos… Sí, lo soy. Pero en cuanto a la típica imagen de las flores y las cenas a la luz de las velas, no. Eso no me interesa.

-¿A qué se dedica tu marido?
-Hace de todo. Cuando lo conocí era atleta, de hecho representó a Irlanda en salto con vallas. Luego fue actor y hoy es productor.  Es un hombre de muchos talentos, nunca sabés lo próximo que va a hacer. Sin duda, él es el divertido y emocionante de la pareja (ríe).

-¿Hace cuánto están juntos?
-Desde mis 19, antes de que fuera escritora. De hecho, PD: te amo se lo dediqué a él. Me acuerdo que se llevó una de las primeros copias de la novela a Sudáfrica, donde debía entrenar durante un mes antes de los Juegos Olímpicos. Con el tiempo me confesó que pasó las doce horas de vuelo abrazado a ese manuscrito.

-¿Escribís cartas en tu vida? ¿Utilizás el PD?
-No, pero lo cierto es que veo el PD por todos lados. En las redes, por ejemplo, se utiliza mucho para dejar mensajes de todo tipo. Supongo que mi lápida dirá eso: “PD: se murió”. (ríe a carcajadas).

 

 

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