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CHICO DE CIUDAD. Guille caminando por la Gran Manzana cuando fue a presentar el filme Nadie nos mira.
26/05/2017

Guillermo Pfening recorre los barrios más cool de NY

Nueva York es una de las ciudades más eclécticas y cosmopolitas del planeta. Como toda enorme urbe vive en movimiento y se renueva mes a mes. Las tendencias dominan todo y son tan rápidas y tan efímeras como hoy lo son las redes sociales. Es por eso que uno nunca puede conocer la metrópoli en su totalidad. Más allá de los clásicos spots que ya conocemos todos, ya sea por fotos, películas, series o por haber tenido la suerte de recorrerlos existen barrios al sur de la luminosa Times Square que valen la pena descubrir porque cada rincón, cada esquina y cada nuevo local que abre sus puertas ofrece un sinfín de curiosidades que atrapan a cualquier turista que pise la Gran Manzana.

Sin perder de vista los clásicos como el Central Park, el Moma (Museo de Arte Moderno), el Metropolitan Museum of Art, la 5ta Avenida, el Rockefeller Center y los fabulosos espectáculos de Broadway, aparecen más allá de la avenida 34 zonas que uno no se puede perder. El actor Guillermo Pfening tuvo la oportunidad de vivir cinco meses aquí por el rodaje del filme Nadie nos mira (que está en cartel) y por el cual ganó el premio a Mejor actor en el Festival de Tribeca y nos apunta qué conocer. “No hice nada de turismo clásico”, señala el hermano de Caíto. Y, claro, desde Chelsea, en donde estaba alojado, disfrutó hacia el sur de los barrios más alejados del bochinche urbano. Por empezar en Chelsea comienza el famoso High Line, unas antiguas vías de tren que las tranformaron en un paseo de casi un kilómetro, desde allí se obtienen lindas vistas del Empire State y hasta de la Estatua de la Libertad. También durante el recorrido sorprenden obras de arte e instalaciones ideales para tomarles una foto y seguir camino. Termina en el Meatpacking District, un barrio un poco más cool (el que hizo famoso la mismísima diseñadora Diane von Fürstenberg) que antes fue una especie de “Mataderos” porteño. Ahí, además del Whitney Museum (de arquitectura moderna) que exhibe arte del siglo XX de Estados Unidos, está a unos pasos de allí está el famoso Chelsea Market, un mercado de comida y deco, perfecto para comer y comprar delicias de todos lados del mundo.Un poquito más hacia el norte se encuentra Hell´s Kitchen, en donde Guillermo vivió también unos días. Muchos conocen esta zona porque varios súperheroes de Marvel residen allí. Hace muchos años era un barrio sucio y con mucha criminalidad, pero hace menos de una década se tranformó en un sitio ideal para sentir el pulso de Nueva York.

“Está bueno alejarse un poco de la locura más típica de Manhattan y tener otra perspectiva más interesante y relajada de Nueva York”.

Locales vintage, restó de varias etnias y los típicos supermercados yankees son parte del paisaje urbano. “Lo que más me gusta es el yogur griego que venden en potes de 1 kilo. Desde chico que soy fanático y soñaba con tener un recipiente gigante. Solía comprarme cinco y ponerlos en un bowl. Y acá en cualquier market los tenés, es casi un sueño hecho realidad”, cuenta Pfening entre risas, que esta vez también pudo descubrir el barrio de Tribeca (es un acrónimo de Triangle Below Canal, triángulo debajo del canal) que hoy en día se considera más cool que el Soho. Uno de los propulsores de esta zona fue el actor Robert De Niro, que vive allí, y justamente creó el Tribeca Film Festival. Por sus calles hay muchas galerías de arte, cafeterías con mucha onda y tiendas de ropa que vale la pena descubrir.

“Caminé mucho por Tribeca y me encantó, lo cierto que este premio fue muy importante para mí, hasta me permitió conocer una zona re copada de Nueva York que desconocía”, asume Pfening, que recomienda también alejarse un poco de la isla de Manhattan para tener otra perspectiva de la ciudad. “Está bueno tomar distancia un poco de la locura más típica y tener otra postal más interesante y relajada de la Nueva York”, cuenta el actor. Para eso sugiere tomarse el tiempo de recorrer a pie el Puente de Brooklyn (durante la caminata está buenísimo ver el skyline de la urbe) y llegar el distrito de Brooklyn, más precisamente a la zona de Dumbo. Era un sitio de fábricas portuarias abandonadas hasta que decidieron darle una transformación impresionante. Hoy, hoteles, bares de moda y locales de deco coparon la zona. Y como esta a la vera del río Hudson es un sitio particular para caminar y andar en bici mirando la postal del sur de Manhattan, en la que, obviamente, sobresale la torre del nuevo World Trade Center. Lo más llamativo es el carroussel llamado Jane´s, que es una calesita antigua vidriada que puede usarse también en invierno para no congelarse mientras uno disfruta de un paseo que rememora a la más tierna infancia. Dumbo es interesante para conocerlo tanto de día como de noche porque sin dudas en cualquier momento es un spot para tener una hermosa vista de The Big Apple. Para regresar a Manhattan se puede viajar con un ferry que pasa cerca de la Estatua de la Libertad y amarra en Battery Park, al sur de Manhattan. Si bien Guillermo disfrutó al máximo de Nueva York comenta: “Es una ciudad maravillosa pero también agobiante, es por eso que uno extraña la tranquilidad de Buenos Aires y durante mis últimos días ya tenía ganas de regresar a mi país”.

 

 

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