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La mezquita azul, el templo musulmán más visitado de Estambul.
17/06/2017

Conocer Estambul en tres días

Por Fernando Gómez Dossena | Un recorrido para adentrarse en la ceremonia del té y del café, disfrutar del baño turco y absorber la energía de sus impresionantes mezquitas.

Apenas uno pisa Estambul un sonido envolvente llama la atención: es el llamado a rezar que sale desde los parlantes de todas las mezquitas, que son muchas. Cinco veces al día se oyen estos cánticos que inmediatamente dan la bienvenida al mundo musulmán. Es la banda sonora de una ciudad que nunca perdió su esencia de potencia. Primero fue Bizancio, luego Constantinopla y en 1930 se convirtió finalmente en Estambul. El imperio romano, el bizantino y el otomano dejaron huella. El resultado es un mix de culturas que funciona como un imán para el recién llegado. Su arquitectura, sus aromas y las sensaciones que despierta nos obligan a querer inmediatamente descubrirla.


Día 1: Las dos orillas
Para empezar, un paseo por el estrecho del Bósforo en ferry brinda un panorama claro de cómo se reparte la gran ciudad y dónde se encuentran los atractivos de Europa y Asia (es la única ciudad que pertenece a los dos continentes). Durante el recorrido de casi dos horas se atraviesan los tres puentes que unen los dos continentes y se ven, a medida que uno se acerca al fin del Mar de Mármara y comienzo del Negro, construcciones antiguas y barrios con casonas (entre las que está la casa en dónde vivía Onur en la novela Las mil y una noches). La embarcación sale desde al lado del Puente de Galata frente a la mezquita Yuni, también conocida como Nueva. Antes de entrar a conocerla, vale la pena hacer un stop para probar los sandwiches de pescado recién sacado del mar o, si se prefiere algo dulce, las típicas castañas cocidas. Ahí nomás se emplaza el famoso Bazar de las especias. Luego de pasar por un control de metales se entra a un mundo repleto de aromas y colores. Comunicarse es muy fácil ya que los vendedores reconocen enseguida la nacionalidad de cada turista y dominan el lenguaje del comercio a la perfección. Azafrán de Irán, infusión de jazmín y delicias turcas son los productos más buscados. Saliendo del edificio por el ala este está el barrio Sirkeci (de dónde parte el famoso Oriente Express). La zona es muy comercial y está repleta de bares en donde se puede probar el verdadero café turco y conocer su preparación (ver recuadro). Para terminar el día, el parque Yildiz presenta un estallido de color en cada rincón gracias a la cantidad de tulipanes que tiene en sus canteros (ver recuadro).

Día 2: El corazón histórico
Sultanahmet es el barrio más antiguo y también más visitado de Estambul. ¿Por qué? Tiene dos grandes edificios que todos quieren conocer: la Mezquita Azul y Santa Sofía. La primera, que funciona como templo religioso, es emblema de la ciudad. La segunda es hoy un museo y como fue construida en el siglo VI tiene cúpulas y paredes con mosaicos de arte bizantino. Detrás de Aya Sofya (así, en turco) está el palacio Topkapi, que se puede visitar y fue sede de poder de los sultanes desde 1465 hasta 1830. A pasos de ahí aparece la cisterna subterránea que erigió el emperador Diocleciano. Al momento de buscar un sitio para comer, lo mejor es decidirse por los de gastronomía turca. Uno de los más tradicionales de la zona es Köftecisi, que ofrece las famosas albóndigas. Muy cerca de ahí aparece otra de las atracciones más importantes de la ciudad: El Gran Bazar. Fue fundado en el siglo XV y tiene más de 500 locales. Es un enorme mercado en el cual uno encuentra de todo: cacerolas, toallas, jabones, aceites, productos de cuero, lámparas, pashminas y mucho más. Y dónde, claro, el regateo está a la orden del día. Para finalizar una jornada agitada se recomienda tomar el verdadero baño turco o Hammamm. En construcciones de más de 1000 años de historia uno recibe un baño relajante y masajes imperdibles.

Día 3: Bienvenidos a la modernidad
Del otro lado del Bósforo lo nuevo se hace presente. En la plaza Taksim (centro neurálgico de
todas las marchas políticas del país) nace la peatonal Istikal Cadessi (Avenida de la Independencia en turco). Es una calle amplia de casi 10 kilómetros en donde el shopping es protagonista. Zara, H&M, Top Shop, la perfumería Sephora, adidas, Nike y muchas tiendas departamentales turcas (de alta calidad por su género) tiene locales enormes con una amplia oferta de moda y belleza. Lo curioso de esta arteria es que funciona y está repleta de gente hasta la medianoche, cuando la mesa de los restaurantes y bares comienzan a invadir la peatonal. Importante es no perderse más que nada por la gran multitud y estar atentos a los carteristas. El recorrido termina en la Torre de Galata. Es uno de los puntos más altos de Estambul, se construyó en 1348 y desde allí se tiene una vista de 360 grados del famoso Cuerno de oro (así se llama la parte del Bósforo que separa a la ciudad). Al atardecer se aprecia realmente el color dorado del agua y de fondo la mezquita más alta de la ciudad: la de Süleymaniye. Estambul es una ciudad mágica, viva, caótica y pintoresca. Una de las pocas urbes europeas en donde realmente los cinco sentidos están en alerta. Siempre.

 

 

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