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La actriz española impresionada por el Perito Moreno.
28/06/2017

Paula Cancio y su romántica sorpresa a Miguel Ángel Solá

Por Pablo Steinmann |Tras mucho tiempo sin viajar juntos, la pareja disfrutó a puro amor del Parque Nacional Los Glaciares.

Hay regalos que agasajan y enamoran a “ambos lados del mostrador”. Algo así sucedió con la sorpresa que Paula Cancio decidió darle a Miguel Ángel Solá en su último cumpleaños: un viaje, por fin, de pareja. “Hacía mucho tiempo que no nos tomábamos vacaciones. Sí habíamos viajado bastante, pero siempre por trabajo”, cuenta la actriz española que hoy comparte nuevamente escenario con Miguel en la obra Doble o nada, en el Teatro La Comedia.
Según confiesa, mucho no le costó elegir el destino ya que conocer El Calafate era una antigua cuenta pendiente en su vida. “Desde chica que veo fotos increíbles de ese lugar y en España nunca falta alguien que me pregunte “¿qué tal la Patagonia?, ¿qué tal los glaciares?” Bueno, ahora por fin puedo responderles”, comenta con gracia y con su típico acento español.
Para el viaje, la pequeña hija de ambos, Adriana (4), se quedó con sus abuelos maternos en Madrid.

“El plan era estar completamente solos”, bromea y en seguida acota que apenas llegaron al hotel elegido una suite de ventanales gigantes y envidiable vista al Lago Argentino les dio la bienvenida.
De allí, optaron por un paseo de reconocimiento por la Villa, tal cual suelen decirle a esta ciudad de más de 20 mil habitantes y muy poquitos años de antigüedad (fue fundada como El Calafate recién en 1927, a fin de poblar la zona). “Es como un pueblo pacífico y tranquilo pero, a contramano del clima, muy cálido a la vez”, comenta Paula y enseguida destaca dos lugares que la enamoraron: Borges y Álvarez (“un libro-bar encantador, repleto de antigüedades”, resume) y La Tablita, un restó donde por fin pudo probar el famoso cordero patagónico. “Me encantó y me llamó mucho la atención lo diferente que es respecto al cordero que estoy acostumbrada desde chica. El gusto, la textura… Es evidente que acá se trata de un animal más salvaje y silvestre”, resume. Para la pareja, cada noche fue una experiencia diferente, ya sea por el lugar elegido como por el menú de delicias locales que decidieron degustar en cada cena. “Llegué a la conclusión de que El Calafate es un destino ideal para sibaritas. Y también para enamorados”, comenta Paula entre risas.
“Conocer el corazón de los hielos continentales”. Eso ofrecía la publicidad de Ríos de Hielo, la primera excursión contratada por la pareja y que, básicamente, consiste en recorrer en catamarán el brazo norte del Lago Argentino para toparse, bien de cerca, con los glaciares Upsala y Spegazzini. “Era un día muy nublado, por lo que nunca olvidaré cuando de pronto apareció el primer bloque de hielo gigante frente a nosotros. Prácticamente no hubo aviso, pasamos en un segundo del gris de la neblina a un blanco casi enceguecedor”, rememora Paula y agrega: “ahí, en la cubierta de ese barco, probé por primera vez el agua glaciar, mordiendo como pude un bloque de hielo”.
Al día siguiente llegó la hora de conocer in situ el famoso Perito Moreno, ubicado a unos 80 km del Calafate, en la parte más meridional del Parque Nacional Los Glaciares.
“Es una impresionante lengua de hielo. No encuentro otra manera de definirlo”, sentencia Paula y como quien se sorprende de sus propias palabras completa: “¿Ves?, ahí reside gran parte de la magia de los glaciares: no existe comparación posible. No es como una ciudad divina o una playa paradisíaca a la que siempre le podés encontrar otro punto de referencia. El glaciar, con toda su grandeza, y esa espectacular variedad de colores y sonidos es algo realmente único”, concluye. <

 

 

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