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16/11/2017

Entre líneas: joyería contemporánea

Por Flor Rodríguez Petersen l Entre líneas es una muestra de piezas realizadas por doce artistas que combinaron técnicas ancestrales y materiales como plata, oro, alpaca y piedras para expresar sus ideas.

Dar forma a una idea, a un disparador, a eso que gustó o se descubrió entre líneas fue el objetivo de este trabajo colectivo realizado a lo largo de todo el año”, señala la arquitecta María Médici, coordinadora del seminario de joyería contemporánea, mientras selecciona los ítems que formarán parte de Entre líneas. Durante dos semanas –del 9 al 23 de noviembre– se exhibirán en Autoría Buenos Aires (Suipacha 1015, CABA) creaciones originales que sus alumnas realizaron en el taller. Además de aprender técnicas específicas ligadas al tratamiento de metales, piedras y otros materiales menos convencionales, en el espacio se trabajan estrategias de expresión. “Realizamos un proceso de aprendizaje en el que cada una eligió qué decir y cómo expresarlo”, explica Médici y agrega que una de las cualidades de estos encuentros es la diversidad de ideas, estilos y trayectorias.

Inspirada en Las cuatro estaciones de Vivaldi, Adriana Saracco intentó esculpir en metal elementos como hojas, ramas y algas que convirtió en gargantillas, brazaletes y broches. Las texturas enriquecen cada una de sus piezas. La naturaleza también inspiró a Mara Campanella, que talló telarañas en petos de metal utilizando una técnica de grabado en ácido, y a Andrea López, cuyo punto de partida fue la línea del horizonte que separa la tierra del mar. Habiendo estudiado arquitectura, López se animó a materiales desafiantes como papeles e hilos de algodón que ella misma enceró y preparó para sus accesorios.

“Dar forma a una idea, a un disparador, a eso que gustó o se descubrió entre líneas fue el objetivo de este trabajo colectivo realizado a lo largo de todo el año. Cada artista eligió qué decir y cómo expresarlo”, explica Médici.

Los petos de Bibiana Doldan, son el resultado de una reflexión en torno a la interconectividad actual que deriva en la construcción de redes que podrían expandirse hasta el infinito. Para representar esta idea unió anillos de cuero (de esos que se usan en las canillas) con hilos de plata. Marcela Arroyo también trabajó con repetición. En su caso, son piezas modulares de estilo art déco que se unen formando pulseras y collares.

La de Lorena Bornaschella es quizás una de las que más interpelan al público ya que, para levantar la bandera de la no violencia, creó una colección de alpaca y bronce que simula huellas digitales de manos que dicen: “¡Basta!”. La obra de Miriam Giménez también intentan llamar la atención sobre un tema de gran actualidad: los muros que dividen, los márgenes que limitan y las fronteras que conviene derribar. Para plasmar su pensamiento confeccionó colgantes con piezas ensambladas.

Los trabajos de Melisa Levin y Marina Narbaitz se destacan por su originalidad. La primera, diseñadora de indumentaria, talló texturas en yeso, sobre el que luego presionó la cera que más tarde usó para moldear alpaca y bronce. Los anillos, aros y collares de Levin siempre llaman la atención al tacto. Narbaitz, en cambio, recuperó la imagen de su abuela tejiendo cáñamo y optó por realizar accesorios con cañamazo empapado en cera sobre el que funde plata y bronce. El resultado son piezas con delicados calados.

Silvina Piredda jugó con las figuras geométricas para representar caminos que se construyen al andar, a veces rectos, a veces con giros o vueltas inesperadas. Trabajó con planchas de alpaca, madera y cuero. También Silvia Chavanneau elaboró sus joyas a partir de chapas metálicas.

Si bien María Médici conoce perfectamente las técnicas de la joyería contemporánea, disfruta tanto como sus alumnas del proceso de búsqueda e investigación. Eso la llevó a buscar la forma de representar la caligrafía japonesa. Utilizó hilos de alpaca y bronce que luego bañó en oro y plata. “Fue un intercambio enriquecedor que permitió componer una muestra tan única como diversa”, aseguró la artista tras curar esta exposición de 50 piezas únicas.

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