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27/12/2017

Hugh Jackman, ¿el galán perfecto?

Por Pablo Steinmann l Cada vez más versátil, el australiano vuelve al cine con El gran showman, un musical en el que canta y baila como nunca. Su matrimonio de 20 años, sus hijos adoptados, su lucha frente al cáncer y un optimismo a prueba de balas.

No necesita presentaciones de ningún tipo. Actor, conductor, productor, bailarín, cantante y suerte de “self made man”, nacido hace 49 años en Sidney, Australia, desde donde emigró, primero a Londres y luego a Los Ángeles, su actual hogar. Está casado hace más de 20 años con Deborra-Lee Furness, actriz australiana que le lleva nada menos que 13 años y a quien conoció en su primer trabajo como actor, cambiándole “para siempre la vida”, como ha dicho en más de una ocasión. Junto a ella, adoptó dos niños: Oscar (17) y Ava (12), a quienes siempre integró a sus trabajos, sobre todo en sus diversas metamorfosis como Wolverine, en la exitosa saga X-Men. Además de encarnar como nadie ese personaje Hugh se ha dado el gusto de mostrar su versatilidad en películas como El gran truco, Australia y Los Miserables, entre otras. En esa línea se inscribe también El gran showman, el musical que estrenará el próximo jueves y que recrea la fantástica historia de P.T. Barnum, un célebre cirquero norteamericano del siglo XIX.

-¿Podrías explicarnos brevemente quien fue en concreto P.T. Barnum?
-Barnum fue un innovador, o como llamaríamos a gente así en la actualidad, ‘un provocador’. Redefinió el mundo del espectáculo. En la actualidad, no creo que existiría nada de la llamada “reality TV” si no fuera por él. En cierta medida, fue el inventor de la industria del entretenimiento. Tenía un instinto natural para saber los gustos de la gente y qué los hacía feliz. Creía que la vida era acerca de la diversión, la imaginación y el trabajo arduo. No era ningún santo, claro, pero superó una infancia dura a base de imaginación y originalidad. En uno de sus primeros trabajos en un almacén, por ejemplo, compró 500 botellas verdes por un dólar. Le dijo al gerente: ‘Las voy a utilizar como premios de una lotería’. Limpió las botellas, les puso un listón rojo y las entregó como premios. “Lo que la gente quiere es ganar, no el premio en sí mismo”, explicó. Eso lo hizo cuando tenía 16 años. A título personal, debo decir que me encanta la gente como Barnum, con defectos y una férrea confianza en sí misma.

“Me encantaría poder contagiar la idea de festejar quién sos en realidad y que no te importe lo que los demás piensan de vos. De eso se trata la vida, ¿o no? De ser fieles a nosotros mismos”.

-¿Qué podrías decir de la actriz y cantante mexicana Zendaya, que en el filme interpreta a Anne, la trapecista del circo?
-Voy a ser absolutamente sincero: está espectacular. Es evidente que se va a convertir en una estrella masiva. Su actuación es extraordinaria, la cámara la adora y tiene esa soltura de una estrella de cine. Su voz es sorprendente. Lo graciosos es que gracias a ella me convertí en popular entre las amigas de mi hija, quienes querían venir al set a conocerla. Todo comenzó cuando casi al pasar le pregunté a mi hija: ‘¿Has oído hablar de Zendaya?’ y su mandíbula se fue hasta el suelo. Ahora entiendo por qué, y estoy fascinado de que Zendaya sea tan popular entre las chicas porque te puedo decir sin temor a equivocarme que, en pantalla o fuera de ella, es un gran modelo a seguir.

-¿Qué tal fue trabajar con Michelle Williams, que interpreta a Charity, tu sufrida esposa?
-Michelle es una de las actrices más grandiosas de su generación, un ejemplo de lo que, a mi gusto, una verdadera intérprete debe ser. Venía de hacer varios dramas sombríos y de repente se topó con esta película familiar, más ligera y optimista y creo que fue maravilloso para ella. Michelle tiene una hija de la misma edad que la mía, y estuvieron juntas durante gran parte del rodaje. Muy emocionadas ambas. Hacia el final de la filmación mi hija me dijo: ‘Papá, no me lo tomes a mal, ¡pero ésta es, por lejos, la mejor película que has hecho en tu vida” (ríe).

-Los niños no se callan nada, ¿verdad?
-No, no lo hacen. Quizás mi momento de mayor orgullo fue cuando mi hija escuchó la música de la película y dijo, con voz sorprendida, “ey papá, ¡qué bien sonás!” (ríe)

-En la película, es cierto, te reencontraste con el canto…
-(Sonríe) Honestamente, odio escucharme, pero de verdad que disfruté muchísimo de cada una de las canciones. No hay ni una sola floja. Me parece que en definitiva, todo se reduce a tener una música grandiosa, y esta película la tiene. Me da un tremendo gusto por Justin (Paul) y Benj (Pasek), porque cuando comenzamos a trabajar ellos todavía no eran los ganadores del Oscar por La La Land y mucha gente en Hollywood aún no sabía bien quiénes eran. Su trabajo es perfecto.

-La inclusión y la aceptación al distinto parece ser uno de los principales mensajes de la película…
-Así es. Y no podría ser más apropiado dado los tiempos que corren. Deb y yo tenemos hijos adolescentes y, en lo personal, creo entender bastante esa sensación de sentirse aislado y solitario. E incomprendido, sin saber a qué lugar perteneces y sin que necesariamente te gusten las cosas que te hacen sentir distinto. Esta película se enfoca en eso. Y desde un lugar inspirador, que motiva a las personas que están siendo rechazadas a que se acepten a sí mismos. Me encantaría poder contagiar esa idea de festejar quién sos en realidad y que no te importe lo que los demás piensen de vos. De eso se trata la vida, ¿o no? De ser fieles a nosotros mismos. <

 

Sus problemas de salud

En febrero de este año se sometió a la sexta operación de cáncer de piel, una afección con la que viene luchando hace años. “Estoy bien”, les avisó a sus más de 15 millones de seguidores en Instagram (@thehughjackman) tras la intervención en su nariz. Desde su primer diagnóstico, allá por 2013, Hugh se convirtió en un firme promotor de los chequeos regulares de lunares así como de una adecuada protección frente al sol. “No sean tontos como yo, usen todos los días un buen bloqueador solar con FPS 50 o más”, escribió hace poco en sus redes.

 

 

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