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08/03/2018

Marina Glezer: “Las mujeres no necesitamos nada para completarnos”

Por Pablo Steinmann | Actriz, feminista, madre por dos y mujer hace casi 20 años de su colega Germán Palacios, Marina acaba de debutar como directora teatral con Salón de belleza y acá habla de mandatos, marchas, aborto, acoso sexual, y amor libre.

Por esas casualidades de la vida, la nota con Marina se termina haciendo en una peluquería, un homenaje involuntario a su flamante obra Salón de Belleza (los viernes a las 21, en el Teatro Nün), donde se divide en tres desafiantes roles (escritora, productora y directora) para desanudar, según sus palabras: “ese entramado de mandatos que tenemos las mujeres para embellecernos. Desde chicas escuchamos frases tipo ‘¿Vas a salir así?’ ‘¿No te vas a peinar?’ ‘¿Cuándo te vas a arreglar un poquito?’… Yo creo que la mujer siempre es linda, pero son muchas las voces que te dicen que no, que hace falta un plus, una instancia que la complete de alguna manera”… comenta.

-Es evidente que en contra de esos lugares no estás, sino no estaríamos hablando acá…
-Por supuesto. La obra no es un alegato en contra ni a favor del salón de belleza, es una reflexión previa, indagar un poco en el por qué y para quién. Es una representación más bien pintoresca, como una pincelada mágica de lo cotidiano.

-¿Creés que se resignifica en tiempos como hoy, donde el feminismo instala temas en la agenda pública?
-Sí y no. Es evidente que estamos ante un cambio de paradigma, en el que las mujeres estamos dispuestas a decir: somos lo que somos, no lo que tenemos que ser. Pero por otro lado, es una obra sin tiempo, que habla de los vínculos. Entre madre e hija, y también de pareja. Lo que es seguro es que el viejo mandato de “te tenés que casar, tenés que tener hijos” no va más. Las mujeres no necesitamos nada para completarnos. Ni embellecernos, ni tener un novio, ni casarnos ni tener hijos. Todo eso es y debería ser siempre una elección.

-¿Con Germán Palacios hace cuanto tiempo están juntos?
-19 años. Lo que pasa es que lo conocí muy joven, tenía 18 y me topé con el amor de mi vida… (sonríe). Quizá hasta hubiese sido más lindo vivir una historia de amor juvenil pero me pasó eso, me encontré con este hombre que me movió todo. Y acá estamos… Con Germán usamos siempre una frase de Silvio Rodríguez para explicar cómo hemos sobrellevado las diversas crisis: “sólo el amor alumbra lo que perdura”.

-Muchas veces los han definido como una “pareja abierta”…
-A mí ese concepto me aburre. Me parece entre posmoderno y snob… (ríe). Yo creo que el amor sólo puede manifestarse a través de la libertad. La persona que está a mi lado puede hacer lo que se le cante, siempre y cuando me respete y no me maltrate.

-Suena bastante parecido a una definición de pareja abierta. O al menos a un pacto “ojos que no ven, corazón que no siente”…
-Es que ni me pregunto qué hace o deja de hacer. Estoy tan segura de lo que siento hacia él y de lo que él siente hacia mí que no se me va la cabeza por ahí. Hace unos días presentó una película con su ex novia, y una ex muy linda (se refiere a Leticia Bredice) y todo bien. Lo mismo que con las llamadas escenas hot. El año pasado tuvo varias así con Eva de Dominici (en el unitario La fragilidad de los cuerpos) y las mamis de la escuela no paraban de preguntarme: “¿cómo hacés?”. Para mí era su personaje, entiendo que a su vez él como hombre tenía el enorme privilegio de transar con Eva que es un bombonazo total, pero no es algo que me ponga celosa. Si de última se enamorasen, ¿qué podría hacer yo para frenarlo? En la famosa situación del motorhome, yo preferiría sumarme antes que armar un escándalo… (risas). Soy así.

-¿Es más difícil el amor entre actores? Pienso en esos posibles celos, la fama, los egos…
-Los egos siempre son lo más jodido, en cualquier relación amorosa. Los actores, es cierto, solemos tener una intensidad y un egocentrismo profundo. Pero también la hipersensibilidad, y la extrema comprensión del otro que nos termina balanceando. Sino seríamos personas espantosas… (ríe).

-¿Te hubiese gustado ser madre de una hija?
-Soy feliz con mis dos hijos varones, -¡que además son muy feministas! (ríe)- pero sí, me hubiese encantado tener una hija. Perdí un embarazo hace cuatro años y en ese momento todos me decían: “¡se viene la nena!” Pero no se dio.

-Imposible no mencionar tu carta en Facebook donde constaste que a los 18 decidiste abortar…
-La escribí no por un afán autorreferencial sino para aportar en esa discusión pública que me parece fundamental. Necesitamos una legislación que nos permita a todas decidir. Yo en su momento lo pude hacer porque tenía los recursos, pero ¿y sino los hubiese tenido…? El texto lo publiqué hace seis años y cada vez que resurge lo hace con más fuerza. Al principio era sólo una carta de una actriz loca que se expone, y ahora ya no. Yo siento que la legislación va a terminar saliendo. Es una causa justa. Y urgente.

 

Día de la Mujer

El próximo jueves 8 de marzo, Marina estará marchando junto a muchas colegas y compañeras por los derechos de la mujer. Tras el puntapié de Hollywood, su gremio está hablando cada vez más de una problemática recurrente: el acoso sexual. “No conozco ni una sola actriz que se haya salvado del acoso o del maltrato machista en este ambiente. El hombre acosador, violento es un hombre que le teme a la mujer sin miedo. Y busca dominarla como sea. A mí también me pasó, claro, y en ese momento pedí ayuda. A Germán, a colegas. La única solución posible es no aceptarlo, denunciarlo. Nuestro mundo está lleno de psicópatas que se esconden detrás del silencio”, sentencia.

 

 

 

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