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27/03/2018

Germán Paoloski: “Antes que nada soy un hombre enamorado“

Por Malen Lesser | En esta charla íntima confiesa por qué está eternamente agradecido a su mujer, la actriz Sabrina Garciarena, sus proyectos fuera de cámara y sus deseos para el futuro.

Ataviado con bermudas de jean, remera desgastada, collar playero y una gran sonrisa nos recibe Germán Paoloski (43) en su casa de Zona Norte. No todos los famosos son igual de simpáticos con la cámara apagada, pero en este caso, tanto el carisma como el humor son los mismos que cuando está al aire, en su Late Night Show canchero, dinámico, en donde la entrevista central le da un hilo a todo el envío. Sus palabras pierden firmeza y se endulzan de pronto: aparece en escena Sabrina con Beltrán en brazos y sus ojos turquesas lo encandilan. Ella se despide, está ensayando la obra El violinista en el tejado para volver al ruedo y él charla ahora con el bebé en brazos.

-Con tu mujer tienen profesiones distintas pero tienen en común la falta de rutina ¿cómo lo llevan?
-Como podemos (risas). Es cierto que es un poco loco esto de no cenar juntos o intercambiar etapas de mucho trabajo para uno y el otro se queda más en casa, pero hasta ahora lo hicimos bien, logramos equilibrarnos. Ahora ella empezó con los ensayos para hacer teatro, y cuando vino la propuesta lo consultó conmigo como yo hablo todo con ella. Jamás podría decirle no aceptes algo que quieras por conveniencia
propia o por pensar que se quede en casa con mis hijos, menos, después de lo que hizo.

-¿Volvió de Italia?
-Claro. Mucho antes de ser madre ella apostó a la relación conmigo, dejó su carrera en Europa. Nunca me voy a olvidar de eso. No quiero sentir que ella deja de perseguir sus deseos, mi postura es agarralo. Aparte sin duda cuando la mujer es madre todo es más sacrificado, relega sus actividades, pone el cuerpo, lleva el embarazo, amamanta, y entonces hay que devolver ese amor, y cuando ella sienta que va despegando, estar para que tenga espacio propio también y sea feliz porque realizarse tiene que ver con lo laboral también. Yo antes que nada soy un hombre enamorado.

-Volviendo a NET, ya vas por el cuarto año ¿cómo hacés para seguir entusiasmado?
-¡Lo estoy más que nunca! Siempre el cambio de lugar te da otro aire y aparte está lleno de pequeñas cosas nuevas. Soy de no estirar los ciclos, si siento que no va, no espero a que el programa esté en descenso, prefiero irme sin dar un portazo. Cada vez que dejé algo, ya sea Diario de Medianoche, Pura Química, Fútbol para todos, hubo una razón que tenía que ver conmigo, no con los formatos, sentí que estaba agotado para mí, pero nunca que no funcionara y abandonaba el barco porque no daba para más. Creí en cada programa en el que estuve, me puse la camiseta y la transpiré hasta el último día.

-¿Y cómo es esto de ser productor y conductor a la vez?
-Excelente porque a veces como conductor no te dan mucha atención con las sugerencias sobre el contenido y de esta manera están un poco más obligados a escucharme (risas). Igual no existe un conductor, tengas o no la responsabilidad de ese rol, que no se meta con el contenido, porque siempre la tarea es mejorar el producto del que uno es parte. Soy de estar bien metido en mis trabajos. Me gusta esta doble función.

-¿Tenés referentes, influencias, que te marquen un poco el camino laboral a seguir?
-Cada uno tiene que hacer su propio camino, yo creo que si bien hay conductores eternos como Marcelo Tinelli, Susana Giménez, Mirtha Legrand…no sé si me veo para siempre frente a cámara. Me gusta mucho el armado de los programas, pensar productos diferentes, estar en esa cocina. Me fascinan los contenidos audiovisuales y creo que naturalmente haré un pasaje de una cosa a la otra, no mañana, tampoco sabemos para donde crecerá la tecnología ni el mercado, seguramente los formatos sean otros, es un mundo atrapante para mí. Después, tengo admiración por muchos. Desde Juan Alberto Badía hasta Nicolás Repetto, que en particular me gusta que no tuvo miedo, no sólo cambió la televisión con Fax, Sábado Bus sino que descubrió un montón de personas que hoy la rompen, Alejandro Marley, María Laura Santillán, Fabio Posca, o sea, tuvo una visión, lanzó carreras, es un diferente.

-A esta altura de tu carrera ¿Qué cosas todavía te generan mariposas en la panza?
-El primer programa, el último y todos los del medio. Cada vez que salgo a la cancha tengo ese vértigo, esa adrenalina de estar al aire. Es placer y responsablilidad, esa mezcla. Disfrute, y obvio cada paso que damos con Sabri, cada logro, siento que hicimos juntos algo muy lindo.

-¿Era tu sueño?
-Fue tan natural toda nuestra historia. Ahora mirando a nuestros hijos te das cuenta, con el diario del lunes, que fuimos decidiendo bien. Nada fue forzado, ni muy planeado, sólo creció el amor, el seguir apostando al otro, a esta conexión fuerte que tenemos. Fuimos amigos mucho tiempo, por eso con ella me divierto, me río, la paso bien, cualquier plan es mejor si voy con ella. Mis amigos me dicen pollerudo, me cargan con que siempre la quiero sumar a las salidas. Pero si pollerudo es querer estar con mi mujer, porque disfruto el doble, y bueno, seré pollerudo.

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