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25/05/2018

Blue Beauty: poder antiage desde el fondo del mar

Por Fernando Gomez Dossena | Se la conoce como “belleza azul”, ya que sus activos provienen del océano. Las algas marinas, el barro, el yodo y el agua salina son aliados para cuidar al piel, detener el envejecimiento y combatir la caída del pelo y hasta la celulitis.

El fondo del mar es un sitio de los más inexplorados del planeta. Sabemos que allí debajo hay otro mundo, otro ritmo, otras especies… y una paz inimaginable. Si bien fue y es lugar predilecto de científicos e investigadores el océano es todavía un gran misterio. Varias compañías cosméticas se dedicaron a estudiar la fauna marina y descubrieron que la cantidad y el poder de sus activos son realmente considerables y eficaces para incluir en sus formulaciones. Las algas son, por supuesto, las estrellas marítimas por excelencia. “Estas se clasifican según el color que presentan. Las más usadas son la lechuga de mar (tono verde), el fucus y la laminaria (pardo) y la gelidios (roja)”, detalla la doctora María Rolandi de Ortíz, democosmíatra y Directora de Ro Medical Art. Las algas marinas son estéticamente bellas y sus movimientos son tan hipnóticos como sus colores, lo que no sabemos es el gran poder que tienen para mejorar nuestra piel desde adentro hacia afuera. “Contienen increíbles propiedades regenerativas y reparadoras y refuerzan la estructura de la dermis al máximo. Son ricas en nutrientes como aminoácidos, vitaminas, antioxidantes, proteínas y betacaroteno. Son indicadas para todo tipo de piel y necesidad gracias a su versatilidad”, informa Lorenza Antúnez, experta de la firma Biotherm, especialista en productos con ingredientes marinos. La marca utiliza diferentes activos de diversas aguas del mundo, como Alga Flos Aquae, Laminaria Ochroleuca y Life Plankton. La doctora Cristina Pascutto, dermatóloga y asesora de laboratorios Pierre Fabre Dermocosmétique apunta que en la actualidad han comenzado a incluir a las microalgas por su potencia concentrada para tratamientos antiage, para la fotoprotección y para tratar la reducción de pigmentación. “Poseén gran cantidad de metabolitos que pueden utilizarse para combatir el estrés oxidativo, y por lo tanto, el envejecimiento de la piel. Estos contienen aminoácidos, polisacáridos, pigmentos y polifenoles ricos en vitaminas A1, B1, B2, B6, B12, C, E, K, ácido fólico y niancina”, detalla la médica de Pierre Fabre. Está claro que el poder de las algas existe y está comprobado, sino basta solamente con remitirse a los sitios en donde se consumen algas para saber que la vida es más sana y longeva.

El agua es vitalidad
Sabemos de memoria que casi el 70 por ciento de nuestro cuerpo está compuesto por agua. Por este motivo es tan vital la hidratación tanto interna (injiriendo líquidos de todo tipo) como externa, aplicando cremas y serums. Pero… ¿cuál es la diferencia entre el agua dulce y el agua de mar? “La segunda tiene una mayor cantidad de oligoelementos que brindan importantes beneficios para nuestra piel, como por ejemplo, sodio, zinc y yodo. El agua de mar provoca en la superficie cutánea un proceso llamado ósmosis, por el cual el cuerpo absorbe estos elementos. Los mismos se renuevan y la dermis se torna más elástica y mejora su aspecto en general”, revela la doctora Rolandi de Ortíz. En tanto, Pascutto añade: “Muchos productos suman este activo ya que tiene, aparte, efecto exfoliante y antiséptico; ayuda a eliminar restos de suciedad o células muertas y puede contribuir a la reducción de grasa facial. Hay que ser cuidadoso, porque a veces en pieles secas o dañadas el poder de limpieza puede llegar a irritar por exceso de pérdida de agua”. Los baños marinos son buenos para combatir alergias, eccemas, descamaciones y para acelerar la cicatrización de heridas. “Sirven, aparte, para tratar la perdida del cabello y combatir la tan odiada celulitis. Al tener calcio calcio, hierro, yodo y magnesio tienen un gran poder sobre la epidermis, la capa más superficial de la piel en donde se genera este problema para las mujeres”, cuenta Rolandi de Ortíz. Sin dudas, el mar no es sólo un espacio para disfrutar, combatir el calor y el estrés y olvidarnos de la rutina. Es un aliado más para hacerle frente al paso del tiempo y por qué no estar cada vez más radiante.

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