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19/10/2018

Claves para combatir el efecto bulldog en el rostro

Perdida de firmeza y contorno ensanchado son la pesadilla de millones de mujeres que, después de los 40, ya no se reconocen frente al espejo. Tratamientos y tecnología de avanzada ayudan a revertir el problema.

Los cambios que se producen en el rostro durante el paso del tiempo no se resumen simplemente en la aparición de arrugas. Van mucho más allá. Son muy complejos y afectan no sólo a la piel, sino también el tejido graso, los músculos, los huesos faciales y los ligamentos de suspensión del rostro.

“Con los años, la actividad celular de la piel es más lenta, se ralentiza la microcirculación sanguínea, la capas dérmicas se tornan más finas, disminuye el colágeno y se produce una pérdida de la tonicidad que vuelve la piel fláccida, seca y con arrugas. Ese se costo se ve reflejado en una laxitud que lleva a invertir el “famoso triángulo de la belleza”, explica la doctora Cristina Sciales, Médica Cirujana – MN 66744, Directora Médica de CS. Dra. Sciales.

El triángulo que menciona la doctora, está formado por una línea imaginaria que pasa por los pómulos y la nariz y tiene su vértice en el mentón. A medida que pasa el tiempo, se invierte, dando lugar al “efecto mejillas de bulldog”.

“Un rostro joven presenta una óptima distribución del volumen, tiene forma de V, la piel es tersa y los contornos son definidos -explica la doctora Luisa Silvana Álvarez, médica UBA, especializada en Medicina Estética, Co directora de Mediprodelta- en cambio, los signos del paso del tiempo se evidencian en contornos faciales no definidos, flácidos, la V empieza a verse invertida y la línea del mentón, se ensancha”.

En conclusión, el rostro adopta una expresión semejante a la del perro bulldog, muy tierno como mascota, pero muy desagradable de ver reflejado en la cara.

Según un sondeo efectuado hace unos años por una firma cosmética, entre más de 10.000 mujeres mayores de 60 años de todo el mundo, a esa edad no son las arrugas lo que más les preocupa, ya que éstas suelen estar asumidas, sino el descolgamiento, la flaccidez de la piel.

Pero, por suerte, la Medicina estética tiene muchos recursos para combatir este efecto.

  • En busca del triángulo perdido

La doctora Sciales recomienda estas tres acciones para revertir el “efecto bulldog”:

  • Redensificar la piel y aumentar la circulación sanguínea.

Se aconseja el plasma rico en plaquetas (PRP). Este método consiste en la extracción de sangre del paciente, se la coloca en una máquina que la centrifuga y se le agregan factores de crecimiento. Luego, este nuevo preparado se aplica en la piel. Este plasma participará de manera activa en la formación de nuevo colágeno.

  • La piel con vitaminas, oligoelementos y minerales.

Se realiza mediante la Mesoterapia con filorga. Consiste en la aplicación, mediante mesoterapia, de un ácido hialurónico único (enriquecido con 12 vitaminas, 23 aminoácidos, 6 coenzimas 6 minerales y 1 antioxidante).

  • Aumentar el colágeno: para ello son ideales los láseres como el Titan + Genesis y el Infini.

“Es importante primero regenerar la piel con los métodos anteriores y luego complementar con complejos con colágeno, hialurónico, silicio orgánico, vitamina C, Coenzima Q10, zinc (bebibles). Una vez que se mejoró la calidad de piel y tensamos mediante estos tratamientos, volvemos a formar el triángulo de la cara con puntos de rellenos faciales con ácido hialurónico en pómulos y mentón, lo que permite modelar la cara nuevamente y brinda un efecto lifting”, concluye Sciales.

La doctora Luisa Silvana Álvarez aconseja:

  • Estimular el colágeno superficial y actuar en el envejecimiento cutáneo. Esto se logra con peeling y plasma rico en plaquetas.
  • Favorecer el colágeno desde la epidermis hasta cerca de las fibras musculares mediante Ultherapy, una tecnología de ultrasonido que se usa sobre todo para tensar la cara completa, recuperar la línea mandibular, el cuello y el escote.
  • Reponer compartimentos grasos y estructura en zonas donde la reabsorción ósea avanza: se realiza mediante rellenos con hialurónico.
  • Hilos tensores PDO. Estos hilos de última generación se anclan mediante sus espículas a la piel generando una tracción que borra la flacidez; favorecen la generación de colágeno, lo que otorga resultados a largo plazo.

“Los masajes faciales también ayudan a estimular el componente vascular, que está comprometido por el proceso de envejecimiento, ya que por disminución del aporte sanguíneo se favorece la pérdida de volumen facial”, aclara Álvarez. Por supuesto que deben ser realizados por profesionales de confianza.

La doctora Griselda Seleme, Médica especialista en Cirugía Plástica y Estética, directora médica de Seleme Medical Beauty, propone una nueva solución: Picosure. “Se trata de un láser que penetra la piel y realiza una activación celular que la remodela, estimula la producción de colágeno y elastina y reduce la aparición de arrugas. Los resultados aparecen muy rápido: una semana después de realizado el tratamiento ya se ven los primeros cambios y la piel continúa mejorando hasta seis meses después. Otra gran ventaja es que al ser un láser que se transmite en picosegundos, es decir, muy rápido, genera un proceso inflamatorio corto, limitado, que permite al paciente reintegrarse a sus actividades normales de manera inmediata” explica la doctora.

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