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11/12/2018

Chica de Tapa

Florencia Torrente: “No estoy preparada para el poliamor”

Por Malen Lesser | En medio de un impasse de la obra Mentiras Inteligentes, la multifacética hija de Araceli González se refugia en los nuevos proyectos y en su familia para atravesar el duelo por la muerte de su abuela materna y su separación.

Canta, actúa, pinta, escribe, lleva adelante su propia marca de accesorios y planea hacer mucho más. Así es Florencia, que está por cerrar un año (el de sus 30, nada menos) que tuvo de todo: un penoso duelo (por la reciente muerte de su abuela materna), mucho trabajo y hasta una separación (tras casi tres años de noviazgo con el músico Joaquín Vitola). “Siento que tengo energía de sobra, canalizo parte de lo que me pasa en el arte pero también poniendo en marcha diferentes proyectos. Me encanta comenzar algo nuevo, por eso genero varios proyectos a la vez”, explica pestañeando repetidamente sobre sus ojos color miel.

Hay que decirlo, su aspecto físico tiene un abrumador parecido al de su madre. La misma elegancia de sus rasgos y figura, pero a la vez un brillo propio que refleja el camino singular que forjó, a fuerza de sensibilidad y trabajo. Ya no es la niña que creció a la luz de los medios pero mantiene esa frescura y ostenta además una frontalidad también heredada. “Es la marca registrada de las mujeres de la familia”, sentencia. Apasionada por la actuación, la joven acaba de terminar la primera temporada teatral de Mentiras inteligentes, comedia que volverá en enero al Astros y en la que comparte cartel con Mariano Martínez, Betiana Blum y Arnaldo André. Por otro lado, luego de su primer protagónico en cine con la producción española Cuando dejes de quererme ya tiene en carpeta otra película: Sola, opera prima de de José Cicala que la unirá a un elenco muy “familiar”: su madre Araceli, Fabián Mazzei y su hermano Toto Kirzner (junto a otras figuras como Miguel Ángel Sola, Mónica Antonópulos y, de nuevo, Mariano Martínez). Por si todo eso fuera poco, Flor planea dar a conocer algunas de las canciones que escribe, cranea otra obra con su hermano y una nueva sociedad comercial con una amiga, experiencia que ya le resultó más que provechosa en su marca de accesorios Helicia.

-¿En qué momento estás hoy?
-Surfeando la ola. La verdad que es un momento muy particular, más allá de que lo laboral está muy bien y estoy empezando a recoger los frutos de un trabajo de años, lo cual es hermoso y súper gratificante, las pérdidas son cimbronazos. Y esta lo fue en todo sentido (N d la R: se refiere a la muerte de su abuela materna Rosa, que sufría de lupus). La estamos atravesando juntos y en familia. El dolor también te hace crecer, aprendés a procesarlo y a transitarlo pero no es fácil porque mi abuela era alguien con una presencia muy fuerte en nuestras vidas. Lo importante es que estamos todos muy unidos.

-Ahora tu hermano Tomás está de novio, ¿verdad?
-Sí, mi cachorro… Está de novio con Minerva Casero hace muy poquito, se conocen desde chicos, cuando iban a las clases de teatro de Nora Moseinco. A mí me encanta ella y la pareja que hacen, son súper tiernos. Los amo.

-¿Y vos cómo estás en el amor?
-Me acabo de separar. Con Joaquín nos queremos mucho, pero iniciamos caminos diferentes. Después de dos años y pico conviviendo, acá estoy, surfeando todos los cambios. Aprovecho para poner la energía en mí, en mis proyectos. Entreno, escribo, craneo cosas con mi hermano y disfruto de todo con lo que ocurre con mi trabajo. La vida no es algo que podamos controlar.

-¿Sos enamoradiza o vamos a verte largo tiempo sola?
-Soy enamoradiza, pero por el momento no es algo en lo que pueda pensar demasiado. El amor, en su más amplio sentido, es muy importante para mí y el día de mañana me encantaría formar mi propia familia, armar un núcleo donde criar niños y potenciarme en pareja.

-¿Sos más bien Susanita o podrías decirle que sí al poliamor, por ejemplo?
– Susanita no soy porque también me quiero realizar como mujer, desplegarme en todo sentido. Por supuesto que también quiero tener hijos y construir un hogar pero siempre a partir del amor. Respecto al poliamor, creo que no estoy preparada para algo así. No lo condeno, pero mi cerebro está seteado de otra manera. Quizá en el futuro cambie de opinión, no lo sé.

-Respecto al trabajo, cada vez te vemos más seguido en cine…
-Sí, Cuando dejes de quererme fue mi tercera película (es española y aun no se estrenó en nuestro país) y mi primer papel protagónico en cine, con Eduardo Blanco y el español Miki Esparbé, un lujo. Es un thriller que trata de una chica en busca de su historia.

-Hacés de todo al mismo tiempo… ¿No se te complica?
-Siempre sentí la necesidad de escribir, pintar y cantar. Lo hago desde chica. En realidad la actuación es lo más nuevo, empecé a los 19. Pero la expresión está en mi naturaleza. No es algo que deba forzar ni que nadie me haya dicho que tenía que hacer, es parte de mí.

-La obra de teatro con la cual volverás en enero habla bastante de las mentiras… ¿Son válidas en alguna circunstancia para vos?
-No, de ninguna manera. Para empezar, yo no puedo mentir, no me sale, se me nota en los ojos, en la cara, en todo el cuerpo. Por otro lado, también me gusta prestarle mucha atención a las personas, mirarlas a los ojos y conectar de verdad por lo que suelo leer bastante bien lo que me dicen. No es fácil que tenga cerca a alguien muy mentiroso.

-En tren de novedades, este año debutaste en el Teatro Colón…
-Sí, fue un inmenso honor que me llamaran para ese homenaje a María Elena Walsh, lo conduje junto a Diego Peretti y canté dos temas de ella así que fue súper emocionante. Además, trabajé a la par de artistas que admiro muchísimo, súper talentosos, dirigidos por Valeria Ambrosio… No puedo más que agradecer al universo.

-De todo lo que hacés ¿hay algo que te guste más?
-Amo todo lo que hago, si lo siento voy a fondo, con las cosas que emprendo soy así. Me encanta arrancar proyectos, poner en marcha, eso me fascina. Pero también amo el cine, el teatro y vivo cantando todo el día. Los colores, el diseño, la pintura… No podría elegir una sola cosa. Soy todo eso.

-En tus palabras se nota que hay un trabajo de autoconocimiento ¿de dónde surge eso?
-Hace dos años estaba cenando en casa de mi mamá y le comenté que a veces se me cerraba el pecho. Yo pensaba que era una alergia pero terminó siendo algo muy distinto: ataques de pánico. Ahí arranqué con un psicólogo y una terapia que en principio no me funcionó del todo pero que sirvió para que empiece a buscar otras alternativas como la meditación y la terapia bioenergética. Meditar todos los días me cambió la vida. Ojalá todos lo hicieran. Es una gran herramienta de autoconocimiento. Te da un montón de información con la cual trabajar sobre lo que somos, lo que nos pasa, sentimos, queremos, hacemos… Si no miramos ahí dentro, terminamos negando cosas que después salen a la superficie en forma de enfermedades, obstáculos y otros mecanismos que nos hacen daño.

-¿Te considerás feminista?
-Sí, claro. Me considero feminista en aprendizaje. Descubro todo el tiempo capas, estructuras y mecanismos incorporados, inconscientes que responden a mandatos ajenos. Hay que trabajarlos. Aprendo mucho de escuchar a las chicas más jóvenes. Vienen con otra libertad, con otra liviandad y otra información. Son muy valiosas sus posturas. Podés estar de acuerdo o no, pero hay mucho para aprender ahí. No quieren seguir con mandatos que no las identifican, ni soportar la violencia con la que nosotras convivimos mucho tiempo. Es maravilloso eso. Ojalá como sociedad estemos a la altura.

-¿Sufriste violencia alguna vez?
-Todos la sufrimos, todo el tiempo. Se me ocurrió poner el otro día en Instagram “buenas noches a todes”… Se armó una pelea de 300 comentarios, me dijeron de todo, se agarraron entre ellos. Tremendo. Hay mucha violencia y yo creo que llegamos a un punto en que hay que mirarse un poquito más hacia adentro y tratar de hacer lo que nos toca, por lo pronto, ser un poco más amables, gentiles, suaves… Hay que abandonar esa furia de lo rompo todo que no sabemos ni de dónde viene. Yo confío en que estas nuevas generaciones vienen a cambiar eso, así que miro hacia fuera, miro hacia adentro y humildemente, aprendo.

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