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08/01/2019

Nuestro Hombre

Miguel Herrán: “Fui el típico cabrón que hacía bullying”

Por Fernando Gomez Dossena (desde Madrid) | Interpretó a Río en La casa de papel y regresó hace poco a las pantallas con otra exitosa serie española: Élite. En exclusiva, nos habla de su repentina fama y revela por qué de chico era el peor del colegio.

Eran las dos de la mañana y Miguel, con sus adolescentes 17 años, caminaba por las calles de Madrid con un grupo de amigos. De golpe alguien los interrumpió: era el director de cine Daniel Guzmán (en ese momento trabajaba como actor en el programa Aquí no hay quien viva), que estaba buscando actores jóvenes para su nuevo filme, A cambio de nada. “Al otro día tenía una prueba en la escuela, así que le dejé mi número de teléfono sin confiar demasiado. En menos de una semana recibí el llamado para presentarme en una audición. Tuve que memorizar un texto de cuatro páginas. Al decirlo me salió mal y me enojé mucho”, cuenta y agrega: “Me quería morir, pero el director justo me dijo que estaban buscando un chico así, como fuera de control, entonces conseguí el personaje. Me encerré en mi casa y estudié como nunca lo había hecho en mi vida, tanto para terminar la escuela como para saberme los guiones de punta a punta”. Por esta película, el joven nacido en Málaga se llevó el premio Goya al Mejor Actor Revelación y desde ese entonces su carrera no tuvo respiro.


“La actuación nunca me había llamado la atención, es más, en los  actos de la escuela siempre elegía hacer de piedra o árbol para pasar inadvertido”, recuerda hoy el actor que interpretó a Río en La casa de papel (está confirmado como parte del elenco de la segunda temporada) y que se puso también en la piel de Christian Varela para Élite, la nueva serie juvenil española de Netflix. Su personaje es un chico de clase baja que entra a la escuela top Las Encinas a través de una beca, ya que el colegio al que concurría sufre un terrible incendio. “Soy el pobre por excelencia, un chaval de barrio, un buscavida que intenta pertenecer al mundo de la clase alta sin demasiados pruritos, y no sufre para nada ser diferente y desfachatado”, cuenta sentado en uno de los pupitres de la escenografía de la serie en las afueras de Madrid. “Me encantó retornar a la escuela aunque sea como actor. Además, fue sólo disfrute, porque no había presión de los padres ni de los profesores ni calificaciones de por medio”, apunta quien se reconoce como un exadolescente bastante problemático. “Fui un verdadero cabrón, hoy me apiado de mi madre y de mis maestros. Era de los que hacía bullying y no me daba cuenta. Cuando comencé a leer los guiones de la serie me reconocí por las agresiones que recibía mi personaje. Fui el típico estudiante que molestaba al chico negro, al moro o que le decía al marroquí ‘tira bombas’. Cuando sos chico te parece una tontería, pero no lo es. En absoluto. Se sufre muchísimo por ese tipo de ataques. Me arrepiento tanto de todo lo que hice…”, afirma a la par que celebra tratar en la serie estos temas y también el racismo y el acoso físico. “Son problemáticas que tenían que ser tocadas seriamente en la televisión y en una serie para adolescentes. Y encima, en un producto que se ve en más de 190 países… Cada vez que se la cámara pienso en que me estará viendo muchísima más gente de lo que jamás imaginé en mi vida”, añade.

Sin embargo, de reconocimiento ya conoce bastante ya que el año pasado se mostró al mundo en la exitosa serie española La casa de papel. Ese fenómeno lo sigue cautivando y al día de hoy no puede entender cómo el público se le acerca y le habla tanto de Río (su personaje) como de su romance de ficción con Tokio (Úrsula Corberó). En Élite volvió a compartir set con dos “compañeros y grandes amigos”: María Pedraza y Jaime Lorente, con los que está unido también por esa inimaginable fama mundial y repentina. “Yo cambié porque la gente que me viene a hablar me hizo cambiar, a veces me tratan como una estrella y no entiendo por qué. Pero lo cierto es que sigo siendo el mismo chaval que desde los cuatro años ama las motos (tiene cinco modelos en su casa) y que se mueve con su perro por todos lados”, revela el actor que este año participó de
dos películas españolas: Tiempo después y Alegría, tristeza. A pesar de que lo vincularon con algunas actrices españolas, especialmente con Úrsula Corberó (la novia del “Chino” Darín), Miguel asegura que por el momento su única compañera de vida es su mascota Coye, gran protagonista de sus redes sociales.

 

Palabra autorizada

Ramón Salazar es el director de Élite, esta gran apuesta de Netflix que se sumó al éxito de las series españolas. El malagueño, esponsable de las películas Tres metros sobre el cielo y Tini: el gran cambio de Violetta, se prepara para dirigir el próximo año la nueva temporada de Vis a Vis. “Trabajar con Miguel fue realmente una experiencia maravillosa, muy divertida y eficaz. Con esta serie decidimos ir a fondo con todos las problemáticas adolescentes y su aporte fue muy bueno tanto a la hora de opinar como de poner el cuerpo”, sostiene el creador.

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