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19/02/2019

Chica de Tapa

Brie Larson: «No quiero ser ícono de nada»

Por Pablo Steinmann (desde Los Ángeles) | En exclusiva, hablamos a solas con la nueva gran heroína de Hollywood sobre Capitana Marvel, claro, pero también sobre feminismo, presiones, sueños y placeres.

Invisible. Así se sintió durante gran parte de su infancia Brianne Sidonie Desaulniers Larson, nacida en Sacramento, California, en el seno de una familia bien “progre” (padres quiroprácticos y cultores de la homeopatía). Esa invisibilidad, sin embargo, estaba lejísimos de ser un súper poder, ya que la pequeña Brie (como le dijeron siempre)
sufría enormemente el desdén -y también la antipatía-de sus compañeros de escuela. En su casa las cosas tampoco marchaban mejor y, tras el divorcio de sus padres, ella partió con su madre y su hermana a vivir Los Ángeles. Ahí comenzó una nueva vida, signada por su precoz devoción por el cine y las películas, lo que la llevó a marcar, de hecho, un original récord: se transformó con apenas 7 años en la estudiante más joven en ser admitida a un programa del prestigioso American Conservatory Theater de San Francisco. Allí hizo sus primeras armas y a los 9 años debutó en la pantalla chica nada menos que en el programa de Jay Leno, donde protagonizó un irreverente sketch paródico de Barbie. Veinte años exactos pasaron de aquel momento y hoy Brie nos recibe con una sonrisa en el imponente hotel The London West Hollywood de Beverly Hills. Lo hace sentada en posición de loto y descalza (sus distinguidos stilletos Jimmy Choo descansan a un lado) y por momentos pareciera que nada de lo que sucedió en todo este tiempo la cambió demasiado. Y en ese largo lapso hay que contar no sólo un premio Oscar (por su logradísima actuación en La habitación) sino también su transformación en un nuevo tipo de estrella de Hollywood: comprometida, intelectualizada y súper conectada con su tiempo y con los reclamos de igualdad que hace rato sacuden la gran industria del espectáculo.

Con ese background (y una carrera más que sólida) llegó su nombre a Marvel, que la eligió para convertirse en su primer gran heroína con película (¿y saga?) propia. Capitana Marvel es en ese sentido mucho más que una película de acción basada en cómics y ella lo sabe. Hace poco, de hecho, revolucionó Instagram al dejar bien claro que no por el hecho de ser mujer y heroína tiene que sí o sí sonreír en todas las fotos y posters. ¿Acaso se lo exigen a actores como Robert Downey Jr (Ironman)? ¿A Chris Evans (Capitán América) o a Benedict Cumberbatch (Dr. Strange)?, compartió en su cuenta para luego manifestar: “Último momento: vos podés ser vos misma. Sonrías o no, tu fortaleza está en tus decisiones y modo de ser. Si alguien te dice lo contrario, desconfiá de esa persona”. Esta misma entrevista, sin ir más lejos, sólo pudo confirmarse cuando se arribó a una de sus mínimas exigencias: que en su plan de notas pautadas haya igual cantidad de periodistas mujeres que de hombres. Presente en todas las Women Marchs que se organizaron desde la asunción de Donald Trump, Brie también es parte del colectivo Time´s up que impulsa políticas de igualdad –y el fin de los abusos sexuales- en todos los ámbitos laborales. “Apoyo plenamente a todas las que padecieron alguna forma de abuso en sus trabajos y vidas. No es su culpa y yo les creo”, posteó durante el inicio del juicio a Harvey Weinsten.

Tras el éxito La habitación (y el Oscar) le llovieron propuestas de todo tipo pero sus elecciones también demuestran su notable singularidad: aceptó un sólo blockbuster (Kong: La Isla Calavera) mientras dedicó gran parte de su tiempo a darle forma a su debut como directora. La película se tituló Unicorn Store y relató los dilemas de una adolescente obsesionada con unicornios que no quiere (o no logra) crecer. Tuvo una modesta comercialización (la exhibieron sólo salas  independientes en 2017) pero ahora Netflix anunció que la estrenará en su plataforma junto a los dos próximos proyectos de Brie. El primero de ellos ya está en marcha, se llama Lady Business y recrea la historia real de dos emprendedoras que tuvieron que inventarse un socio masculino para que las tomaran en serio. Antes de ello, el próximo jueves 7 de marzo, se estrenará nomás Capitana Marvel, película que le llevó largos meses de preparación física (el box es su nueva rutina diaria) y también mental: “Dediqué mucho tiempo a pensar esta decisión -confiesa

“Siento que durante toda mi vida, incluso desde niña, tuve una forma distinta de ver las cosas. Y lo cierto es que no fue sencillo vivir con esa sensación a cuestas, para nada”

mientras sostiene la mirada-, no era algo que tenía que ver con el personaje o con la película, sino con todo lo que viene después, con un rol que se supone podría ser icónico a nivel internacional y la verdad es que yo no quiero ser ícono de nada”.

-¿Por qué?
-Porque soy una persona introvertida, porque respeto muchísimo mi vida privada y sobre todo porque una de las cosas que más me importa en esta vida es todo el arte que puedo crear y ofrecer sintiéndome parte del mundo. En ese sentido, la idea de hacer una película así, que potencialmente puede abrirme muchas puertas pero que a su vez puede aparatarme del resto del mundo, me ponía en jaque. Por suerte, desde que tomé la decisión siento un gran alivio al respecto. Creo que hablar sobre estas dudas, exponerlas y mostrarlas de manera honesta con al público es el mejor antídoto contra ellas.

-Sin dudas, no es algo tan común ese sinceramiento, ¿sentís que en algún punto representás un nuevo tipo de figura de Hollywood?
-Siento que durante toda mi vida, incluso desde niña, tuve una forma distinta de ver las cosas. Y lo cierto es que no fue sencillo vivir con esa sensación a cuestas, para nada. Por momentos me dolió y me molestó bastante ya que me hacía sentir diferente, sin saber bien cuál era mi lugar. Recién cuando pasé la etapa crítica de la adolescencia me di cuenta de que la forma en que experimentaba el mundo no era algo para avergonzarme y que incluso podía ser una oportunidad y ventaja a la hora de alzar ala voz. Y que incluso podía contagiar a otros, que se sientan identificados y digan: “bueno, quizá no soy raro, sólo soy diferente”. En general me gusta mucho ese tipo de gente, la que no se siente del todo cómoda con el mundo tal cual es. Que reflexiona, que intenta cambiar las cosas y darle vuelta a todo. ¿Por qué sentarnos así y no en el piso…? (ríe).

-Como parte del movimiento Time’s Up, ¿estás en contacto con actrices de otras latitudes? En Argentina, por ejemplo, hay un colectivo de actrices que está llevando adelante muchas campañas y cambios en la industria…
-Creo que eso es lo que está pasando. Quizá el contacto no sea cara a cara, pero siento que la creación de un sentimiento de unión es muy fuerte hoy por hoy. El hecho de que tantas colegas estemos haciendo declaraciones públicas, apoyándonos entre todas e interesándonos por estas cuestiones ayuda y mucho.

-En lo personal, ¿sos de mirar hacia atrás y evaluar lo hecho hasta ahora?
-Lo hice en mi último cumpleaños (N de la R: cumplió 29 el 1 de octubre). Me senté un rato largo y escribí en una hoja todo lo que me pasó y cumplí durante este último tiempo. Fue interesante, porque no sólo se trataba de “logros de carrera” o cosas por el estilo sino de aprendizajes de todo tipo. Hoy en día lo más fácil es no hacer este tipo de cosas, estamos construyendo un mundo que se mueve cada vez más rápido hacia delante y casi que no tiene tiempo para la reflexión. Me asusta un poco esa idea.

-¿Y cuál es tu antídoto frente a ello?
-Medito todos los días. Por ahora, ese es mi gran momento de reflexión, en el que me siento a flotar alrededor de… la nada (sonríe).

Trabajás desde muy pequeña en Hollywood. ¿Te resultó difícil crecer en este medio?
-Definitivamente tuvo aspectos que no fueron sencillos de lidiar, pero si hubo algo que siempre me mantuvo firme fue la certeza de que actuar y encarar proyectos artísticos era una de mis verdades internas más profundas. Esta es una industria muy crítica y
prejuiciosa, sobre todo con respecto al físico y la apariencia
y llegó un momento en que tuve que elegir, o me escondo de todos o hago exactamente lo contrario: mostrarme tal cual soy. En esto último estoy.

“Esta es una industria muy crítica y prejuiciosa, sobre todo
con respecto al físico, y llegó un momento en que tuve que
elegir, o me escondo de todos o hago exactamente lo contrario:
mostrarme tal cual soy”.

-¿Alguna vez soñaste con ser una heroína?
-Mmm, no. De chica me gustaba mucho la Princesa Leia pero creo que no tenía el típico sueño de salir al mundo con una capa a cuestas.

¿En tus comienzos tuviste una incipiente carrera musical, incluso llegaste a lanzar tu álbum solista. Creés que eso ya es parte del pasado?
-La música siempre será parte de mi vida, pero ya no creo que como profesión. No es algo que busco por ahora.

-Y el buceo, ¿lo seguís practicando?
-Sí, de hecho tengo como ritual que cada vez que termino un rodaje hago un viaje, por más pequeño que sea, a algún lugar de buceo. Es difícil de explicar lo que encuentro en el océano… Es un momento de mucha quietud y calma, pero lo que más entusiasma es la chance de vivir en un mundo nuevo, casi inexplorado. Ahí abajo es todo diferente, y nunca sabés del todo con lo que te podés topar. Esa idea me cautiva mucho, siempre. –

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