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18/03/2019

Chica de Tapa

Chiara Parravicini: “Mis sueños no tienen límites, son demasiado grandes”

Por Pablo Steinmann | Tras bajarse de Soy Luna, apuesta a full a su carrera como compositora y cantante. Con mucho de it girl (2,5 millones de seguidores en Instagram y una íntima relación con la moda), habla de su historia, de la pérdida de su padre, de la fama y del amor.

Grateful Dead, Genesis, Neil Young, King Crimson, Alan Parsons, Jethro Tull … Parece increíble pero muchas de las referencias musicales que salen de boca de Chiara Parravicini  pertenecen a una categoría muy ajena a su corta edad: el rock progresivo de los años 70. Fue su padre, empresario y melómano absoluto, el primero en contagiarle la pasión por esos discos de vinilo que inundaban su casa. Así se topó un buen día con Joni Mitchell, artista que desde entonces se transformó en su gran musa. Sí, Chiara (que ya acumula 2 millones y medio de seguidores en Instagram), escribe y canta en inglés y no le molesta hacerle frente a las críticas y a las miradas escrutadoras por ello. “Las entiendo, pero es el modo en que me salen las canciones. Es genuino y natural, cero impostado. El otro día escribí una canción en español a modo de ejercicio y calculo que de a poco lo iré incorporando más”, comenta. Egresada del San Andrés, y dueña de un inglés envidiable, la ex Yam Sanchéz de Soy Luna no dudó en bajarse de aquel exitoso tren (no formó parte de la última gira de la tira infantil) para dedicarse de lleno a su carrera musical. Formó un dream team con músicos de renombre como Nico Bereciartúa, Mariano Otero y Cirilo Fernández y lanzó en octubre pasado su primer álbum, titulado Wilder, con siete temas que reflejan su amor por el folk y el pop más intimista. El próximo viernes 5 de abril lo presentará en La Trastienda, cita que la tiene por demás ansiosa y entusiasmada. “Mi cabeza no para de pensar en esa noche”, jura.

-¿Sos de soñar en grande?
-Sí, muy. Me imagino el día de mañana tocando en el Carnegie Hall de Nueva York…. O en el Madison Square Garden. En serio, eh. Mis sueños no tienen límites, son demasiado grandes. Y un poco me perjudica eso, mi cabeza termina muy tomada por esos deseos y no paro de pensar en el futuro y en el siguiente paso a dar y eso no está tan bien. Si bien siempre fui ambiciosa y en definitiva eso fue un motor para que me pasen todas estas cosas, también es cierto que debería enfocarme más en el aquí y ahora. No pensar tanto en lo que vendrá sino en lo que tengo hoy, que es mucho. Tengo que vivir más el presente.

-¿Quiénes te ayudan y aconsejan en este camino?
-Mi vieja es esencial. Me ayudó muchísimo en los primeros tres años de Soy Luna. Fue mi “mamager” absoluta (ríe). Después entró mi actual manager, Tomás Merello, que también es el productor del disco. Ellos dos son como mis pilares principales.

-Tu papá murió a tus 18, muy poco antes de que inicies las grabaciones de Soy Luna. ¿Cómo hiciste para afrontar esa pérdida en un momento tan crucial?
-No lo sé. Recién ahora estoy haciendo terapia por este tema. En ese momento prácticamente no tuve tiempo para pensar en nada, y por tanto no pude trabajar el duelo como corresponde. Además, su muerte fue a raíz de un accidente totalmente inesperado, se fue a esquiar a Japón y se murió en una avalancha de nieve con uno de sus mejores amigos.

-Supongo que le tendrás fobia al esquí ahora…
-No, al contrario, lo amo. En serio, siento que le hago honor a mi papá si mantengo la costumbre y la pasión por el esquí tal cual él nos la transmitió desde muy chicos. Mi papá era un apasionado total de ese deporte, de hecho solía repetir: “me quiero morir esquiando”. Lo loco es que su deseo se transformó en profecía… (Suspira). Mis viejos siempre tuvieron una visión singular de la muerte, entre romántica y budista, bien alejada de lo trágico. Por supuesto que hay días en que su ausencia física se hace más difícil de sobrellevar que otros, pero en general yo tengo algo de esa visión incorporada. No siento la muerte como un final, sino más bien como un portal, un paso a una trascendencia mayor. La ausencia física es muy fuerte pero no es una ausencia completa. Espiritualmente, mi papá sigue estando.

“Recién ahora estoy haciendo terapia por la muerte de mi padre. En ese momento comenzaban las grabaciones de Soy Luna y prácticamente no tuve tiempo para pensar en nada. No pude trabajar el duelo como corresponde”

-¿Y por qué decidiste empezar con la terapia ahora?
– Y… ¡porque también soy humana y terrenal! (ríe) Y porque necesito trabajar muchas aspectos de esa muerte y también otras tantas cosas que me dan vuelta en la cabeza. Vivir tres años en el mundo Soy Luna también fue tumultuoso, me cambió mucho la vida. Si no se elaboran bien, esos cimbronazos también puede generar traumas. Mi idea es analizar todo, incluso mis sueños.

-¿Sentís que quemaste etapas de tu adolescencia?
-Seguro, pero tampoco es algo que me desvela. La típica idea de “te perdiste todas la fiestas” no me preocupa demasiado. A mis amigos de siempre, además, nunca dejé de verlos. Y también fui a varias fiestas, eh…

-¿Sos descontrolada en esos casos?
-No me interesa el reviente, para nada. Alcohol, por ejemplo, casi no tomo. No me parece un buen plan emborracharse hasta no saber bien qué hacés ni decís.

-¿Creés que el amor quedó algo postergado en esto de las “etapas quemadas”?
-Un poco sí. Salí con algunos chicos durante la tira pero el tema de la disponibilidad siempre aparecía. Lo podría haber logrado, muchas de mis compañeras tuvieron novios durante esa etapa, pero se ve que tanto no lo deseé. Entre lo de mi papá, el laburo, la música, no hubo mucho espacio para eso. Recién ahora estoy empezando a encontrarlo…

-¿Estás en pareja?
-Digamos que estoy conociendo a alguien. No es del medio y es todo muy reciente. Por ahora me guardo su nombre… (sonríe).

-El hecho de ser conocida siempre genera en los otros ciertas imágenes, preconceptos o prejuicios. ¿Te pasa seguido con hombres?
-Seguro. Pero una vez que me conocés realmente, te das cuenta de que soy una mina de los más común y corriente. Obviamente, hubo veces que salí con chicos que no llegaron a conocer a mi Chiara más personal, pero si la cosa avanza, enseguida sale a la luz mi verdadero yo. Una fantasía recurrente que suelen tener los tipos es que por ser conocida, salís con medio mundo. Y nada que ver. La verdad es que estuve sola durante mucho tiempo.

-¿La actuación quedó atrás?
-No, la voy a retomar apenas pueda. Ahora estoy re enfocada en la música, pero cuando surjan proyectos de actuación, veré cómo acoplarlos. Me interesa conjugar ambos caminos.

-¿Creés que por ser mujer te será más difícil abrirte camino en este medio?
-Recién estoy empezando, pero la verdad es que todo es más difícil siendo mujer. Siempre fue así. Por ser mujer, lo normal es que te juzguen más cada decisión, tu apariencia física, ¡que te releguen! Basta ver las grillas de los festivales más importantes para comprobarlo. Es algo que, por suerte, está empezando a cambiar.

-Respecto a tus looks, ¿son ciento por ciento tuyos o tenés asesores de vestuario?
-Soy autodidacta y autosuficiente… (sonríe). Me gustaría contar con una estilista porque eso siempre suma y ayuda, pero a su vez no quisiera perder nunca mi estilo. A mí me gusta vestirme así, mostrarme al mundo tal cual soy. Desde ese lugar me interesa la moda, como herramienta de identidad.

-El año pasado Chanel te invitó al front row de  su mega desfile en París… ¿Cómo fue esa experiencia?
-Un verdadero flash, una de las cosas más fuertes que viví en el último tiempo. Recuerdo que estaba llegando al Grand Palais y me largué a llorar, no podía creer estar ahí. Soy fanática de la marca, llegué al desfile al mismo tiempo que Karl Lagerfeld, me senté a metros de Carla Bruni y Caroline de Maigret. También estaba Lilly Allen, a quien amo completamente. Fui muy discreta con todas, en la próxima no sé si lo seré tanto… (ríe) –

 

Colegas y algo más

“El ser humano es competitivo por naturaleza, pero hasta ahora eso es algo que noté mucho más en la actuación que en la música. Aunque yo también reconozco mi gran ego (es algo en lo que también estoy trabajando en terapia), siento que en algún punto la música es un territorio menos  egocéntrico”, dice Chiara y acto seguido acepta un mini ping pong sobre algunas de sus colegas:

  • Karol Sevilla: “Al principio no tenía mucha relación con ella, su ritmo de trabajo casi que no lo permitía. Recién el último año empezamos a conocernos un poco más. Hoy tenemos una buena relación pero no somos amigas”.
  • Lali Espósito: “No la conozco personalmente pero admiro profundamente sus comienzos como artista independiente, su voluntad para laburar y su profesionalismo. Ella siempre quiso ser una estrella pop. Y ya lo es”.
  • Tini Stoessel: “Nos conocimos y cruzamos una sola vez y no tuvimos chance de tejer una relación más profunda. En algún punto me siento más cercana a Lali, aunque en lo artístico todas nos diferenciamos mucho”.

 

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