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24/05/2019

Nuestro Hombre

Luciano Cáceres: “En el amor, el sabor de la conquista es inigualable”

Por Silvia Pardo | En medio (otra vez) de rumores que lo vinculan a Juana Viale, el actor rompe el silencio para hablar de ello, de los romances, de su hija y de sus cada vez más numerosos trabajos como la serie El mundo de Mateo y el inminente filme Blindado.

Luciano cuenta que, literalmente, fue concebido en un teatro, que era de su padre, un director teatral independiente. “Mi papá solía quedarse a dormir allí, dormía en el escenario, y se ve que mi mamá iba a ver las obras y se quedaba un ratito más”, cuenta divertido sobre sus padres, que se conocieron estando casados, y luego formaron pareja. Cáceres estuvo casado con Gloria Carrá, con quien tuvo a Amelia (9), y aprendió a ser papá con Ángela Torres, la primera hija de la actriz. Acaba de estrenar El mundo de Mateo, una miniserie para la TV Pública (y en simultáneo por Cablevisión Flow), El Hijo, película de Sebastián Schindel que protagoniza su amigo Joaquín Furriel, y el 6 de junio llega el filme Blindado, de Eduardo Meneghelli. En el verano, en tanto, hizo temporada en Mar del Plata, donde actuó y dirigió El Ardor  y 40 días y 40 noches (ambas con Juana Viale, con quien recrudecieron los rumores de romance). Por ahora, este galán de ojos azules se muestra apasionado  de la actuación, a la que siente como un oficio, “tan hermoso y artesanal como el que hace el que labura con sus manos la madera o el hierro”.

-Estrenaste serie, película, venís de temporada de teatro, estuviste en México… ¿Cómo te organizás para hacer todo?
-¡Como cualquiera! Me levanto temprano todos los días para llevar a Amelia al colegio. En casa no tengo cortinas, porque me gusta que llegue el día, levantarme y aprovecharlo. Soy muy organizado. Siempre fui hiperactivo, con varios proyectos al mismo tiempo porque siento que se retroalimentan.

-¿Qué estás haciendo ahora?
-Además de El Hijo y El mundo de Mateo, también estuve en Brasil, haciendo la segunda temporada de Impuros, una serie para FOX Premium, y voy a volver para hacer la tercera. Es una historia de narcos. Mi personaje es un piloto de avión, independiente de cualquier negocio extra, que hace su laburo, traslada lo que haya que trasladar y se la juega. Pero lo lindo que tiene es que si él está con su hija, aunque lo llame el narco más poderoso, responde “en este momento no puedo atender”. El tipo está con su hija.

-¿Con Amelia sos igual que el piloto de la serie?
-Sí, de alguna manera. De todas formas, el trabajo es importante para mí. Mi hija convive con esta situación de este laburo tan particular que tenemos con su mamá. Cuando fui a hacer Happy Hour, otra película que hice en Río, Brasil, me la llevé diez días con mi
hermana. Ella vacacionaba y yo laburaba.

-¿Con Gloria tuviste una separación tensa, ¿ahora está todo más calmo?
-Siempre estuvo todo calmo. Cuando vos hacés las cosas bien, no hay porqué dar explicaciones de la vida privada, ni a los medios ni a nadie. Voy a la Justicia y allí las cosas se resuelven.

“De una mujer me enamora la sorpresa. Yo necesito admirar. Los mundos distintos me atraen , aunque después se vuelvan incompatibles”

-¿Y con Ángela, también todo tranquilo?
-Yo nunca tuve ningún problema con Ángela. Compartí ocho años de vida con ella. Me enseñó a ser papá: la levantaba a la mañana para el colegio, le hacía el desayuno, me ocupaba de llevarla, traerla, despiojarla, vivimos muchas cosas juntos y después, la llegada de
su hermanita. Nuestro vínculo se mantiene a través de Amelia, que adora a su hermana. Es su ídola. Tienen una relación hermosa. Mi hija es una recompañera, tenemos muchos planes juntos, vivimos solos, pero estamos muy bien organizados.

-Muchos aseguran que estás en pareja con Juana Viale pero vos jurás que seguís soltero. ¿Tenés ganas de enamorarte?
-¡No lo sé, eso ocurre o no ocurre. Llevo casi cuatro años de separado y no me ocurrió. No estoy en la búsqueda de un amor. Estoy muy bien así, dedicándole mucho tiempo a Amelia y a mi trabajo. Obviamente, hay momentos de distracción… (risas). Estuve casi ocho años con la mamá de Amelia, y antes había estado cuatro con otra pareja, entonces son doce años seguidos de convivencia. Hoy comparto mi vida con mi hija, y estamos felices así.

-¿Qué te enamora de una mujer?
-La sorpresa. Yo necesito admirar. Los mundos distintos me atraen, aunque después se vuelvan incompatibles. Siento que no es la cantidad sino la calidad del tiempo compartido lo que vale en una relación. Por ahí un cafecito, un buen encuentro es mejor que forzar una cosa que no se puede llevar adelante.

-¿El feminismo cambió las reglas de la seducción?
-Por mi educación yo siempre fui muy respetuoso. Me parece muy interesante este movimiento, y lo apoyo,soy papá de una nena. Es un sacudón fuerte, a veces un tanto extremo, pero para mí las cosas siempre hay que llevarlas a un límite así para que se vean. También creo que el feminismo es formador para mucha gente que no se estaba relacionando bien con el otro sexo.

-¿Tenés Tinder, Happn? ¿Qué te parecen las aplicaciones para conocer gente?
-No las tengo, son nuevas tecnologías. En mi época era el Messenger (risas). Yo tengo 42 años, ya no soy un niño. Obviamente, para alguien con cierto grado de exposición como yo, es medio raro. Conocer a alguien por ahí me generaría desconfianza y además no sé cuán real sería. Soy de la vieja época. Si bien soy un chabón pudoroso, hay algo del sabor de la conquista que es inigualable.

-Con Juana, más allá de los rumores, hacían una muy linda pareja en el teatro…
-(Ríe) Somos compañeros. Ella es muy bella. ¡Unas ganas tenían todos de que estemos juntos! (risas). Nos conocemos desde la serie Estocolmo y compartimos un montón. Vos cuando te vas de gira estás mucho con tus compañeros. Somos como una gran familia…

-¿Cómo cuidás tu físico? ¿Hacés gimnasio?
-Yo no hago nada. En El mundo de Mateo, casi al final de la serie tuve un accidente muy grave: se me cayó un portón encima y me rompí ligamentos cruzados y meniscos, me operaron y estoy en rehabilitación. Tampoco me cuido con la comida, como harinas, como verás… (N. de la R.: durante la entrevista desayunó café doble y torta de zanahoria).

-Pensé que me ibas a decir que hacías Crossfit o algo así, tenés físico de deportista…
-¡Qué bueno que parezca un deportista sin serlo! (risas) ¡A Crossfit fui tres días y no aparecí más! Soy de una familia de largos. Mis tíos fueron jugadores de básquet. Lo que sí hice fue acrobacia, circo y danza aérea.

-¿Te gustaría tener más hijos?
-¡Sí, claro! Me encanta ser papá. Yo en principio quería tener un varón, porque con una nena hay que andar con una escopeta todo el día (risas), pero desde que supe que iba a tener a Amelia Manola…

-¿Manola es su segundo nombre?
-Sí, es la primera Manola argentina. Se iba a llamar Amelia solamente pero cuando nació y la vi que estaba con el sombrerito, dos kilos cuatrocientos, flaquita y larga, le dije “hola, Manola”, y Gloria, que estaba en la cama, dolorida tras la cesárea, primero me hizo el gesto de que no y después que sí, y le pusimos ese nombre, que tuvimos que esperar que aprobaran en el Registro. Pero volviendo a tu pregunta, por supuesto, que me gustaría tener más hijos, ¡pero tiene que aparecer una madre! (risas). –

 

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