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28/05/2019

Chica de Tapa

Violeta Urtizberea: “No quiero un manual para ser mamá»

Por Malen Lesser | Embarazada de 5 meses, la actriz imagina una maternidad plenamente combinada con lo que más ama, actuar. Lista para dejar la exitosa obra Terapia de pareja, ya tiene muchos trabajos y sueños en carpeta.

Llega a la entrevista después de su clase de inglés. “La gente me pregunta si quiero incursionar en el mercado anglosajón ¡No! ¡Quiero poder mantener una conversación mínima!”, cuenta y se ríe con ganas. “No me resulta fácil el idioma, pero le pongo garra y soy una alumna aplicada. Obsesiva, como con todo”, agrega divertida. Deja los cuadernos a un lado y se dispone a charlar sobre su momento personal, lleno de emociones nuevas, felicidad y amor, apoyando su mano en la ya notoria pancita de 5 meses de embarazo que disfruta con su pareja, el músico cordobés Juan Ingaramo. Su bebé nacerá en septiembre, pero el público no tendrá tiempo a extrañarla. Mientras esté en la dulce espera, se va a estar estrenando la película Diablo blanco, un filme de terror dirigido por Ignacio Royer, que ya se vio en BAFICI y llegará a los cines a mitad de junio.

Además, con su excompañera de Las Estrellas, Marcela Kloosterboer –también embarazada– grabó el año pasado un episodio de Otros Pecados, que ya se emitió por El Trece y que se puede ver en Flow. Y aunque espera hacer una pausa para vivir el parto y los primeros tiempos de su maternidad a pleno, no planea estar alejada del trabajo por mucho tiempo. Por lo pronto, le quedan las últimas funciones de Terapia amorosa, la obra que protagoniza con Fernán Mirás y Benjamín Vicuña, donde la reemplazará su amiga y excompañera de Magazine For Fai, Laura Cymer. Después, hará la gira a Chile con la pieza teatral, en donde verá a Cymer a cargo del personaje por primera vez. Y más tarde, la recta final del embarazo, sin compromisos a la vista. Ilusionada, radiante y monotemática, como ella misma admite, jura que vive el minuto a minuto intentando escapar de ansiedades y expectativas que solo sirven para no disfrutar el presente.

-¿Cómo se te ocurrió anunciar tu embarazo en las redes usando un fragmento de Magazine For Fai, donde vos misma a los 8 años y disfrazada de “grande“ le dabas la noticia tu marido?
-Pasó que me preguntaban en las redes: ¿estás?, ¿estás?, ¿estás? Y pasados los tres meses, cuando ya se podía decir, me parecía mucho poner una foto con la panza, algo tan íntimo para una etapa tan inicial, qué se yo. No sabía cómo decirlo y justo tenía ese video, mi novio se llama Juan, como en el guión del programa, y venía como anillo al dedo para decirlo sin decirle…

-¿Nunca pensaste hacer un anuncio común?
-Bueno, no sé si tanto. Es que soy muy tímida. No sé bien el modo correcto de manejar esas cosas, fue divertido hacerlo así y quedó. Cuando me enteré, fue distinto que lo que uno ve en las películas. No lloré a mares ni fui corriendo a envolver en un abrazo a mi novio. Me impactó, me puse feliz pero me dio el ataque práctico, operativo, tipo: bueno, saquemos turno con el médico, qué hay que hacer, todo ese aspecto por ahí más concreto. Después me fue bajando la información y me fue emocionando de a poco. Enseguida me empecé a sentir mal, el primer trimestre lo pasé fatal, pero por suerte ya estoy bárbara, disfruto de las pataditas y de cada síntoma nuevo de este estado maravilloso.

-¡Mex vas a ser abuelo! ¿Cómo va eso?
-¡Sí…! Al ser madre, viste, entrás como en un proceso en el que te corrés del lugar de hijo, se estrenan roles para todos. Estamos como en la puertita de ese proceso que se viene, es todo nuevo. Mis viejos lo supieron enseguida, a los poquitos días, pero para anunciarlo esperé los tres meses por cábala. Tengo muchas ganas de descubrirlos abuelos y transitar con ellos ese camino.

-¿Cómo creés que vas a ser como mamá?
-Me cuesta mucho imaginarme todavía en ese momento, proyectar el nacimiento, te diría que lo vivo minuto a minuto, real, me sucede sin forzarlo que es algo tan loco, tan animal que no puedo no estar conectada con el aquí y ahora. Y a la vez me pasa esto de preservar lo íntimo, no digo sexo ni nombre, hay cosas que las comparto, otras que no.

«Juan es superromántico y está encantado, ilusionado y baboso. No sé en la práctica cómo será, lo que necesito hoy es que acompañe y ahí está, en ese rol».

-¿En casa hay un novio deconstruido listo para atajar las mamaderas y cambiar pañales?
-Bueno, deconstruido no está nadie aún, creo, pero sí en el camino, que es lo importante. ¡Él está feliz! Juan es superromántico y está encantado, ilusionado y baboso. No sé en la práctica cómo será, si será autónomo, práctico; lo que necesito hoy es que acompañe y ahí está, en ese rol. Veremos qué nos va pasando a los dos, pero estamos disfrutándolo mucho.

-¿Hay planes de tomarte el año sabático?
-Sabático seguro que no. Por supuesto que lo quiero vivir fuera del mundo, en pausa con lo que me vaya ocurriendo, que no tengo la menor idea qué será. Pero actuar es mi vida, y si bien planeo estar sin tomar mil trabajos después de parir, sé que voy a ser una mamá que trabaje, disfruto mucho mi profesión. Incluso, creo que si sale algún papel en el que esté embarazada, después de dejar la obra, lo haría. Me dan ganas.

-Tantas ganas que tenés arreglada una película a pocos meses del parto…
-¡Sí! Nunca se sabe igualmente cuándo es la realización, pero si fuera a fin de año como está planificado, no puedo resistirme a un director que me gusta tanto como Martín Piroyansky. Todo lo que hace me parece increíble, su mirada con ese toque de humor tan suyo no es frecuente y, aparte, trabajar junto a Peter Lanzani… Es un proyecto que me interesa.

-¿Cómo vivís esa grieta que hay en la maternidad entre las que abrazan el colecho y la lactancia prolongada y las de la escuela de la mamadera y la cuna?
-No tengo idea de cómo me va a pegar, si voy a ser más obsesiva, más desprendida… Lo que fantaseo es que seguro voy a irme con mi bebé al rodaje. Si bien voy a encontrar a alguien que me ayude, las actrices tenemos la suerte de contar con el motorhome, el camarín y la chance de poder dejarlo con alguien mientras se graba la escena y volver. Es posible, placentero y un privilegio. Quizás, si trabajás en una oficina o una fábrica no tenés las mismas chances.

-¿Cómo te cae que la gente opine? ¿Estás más buena o más ácida?
-¡Las dos! (risas) Las hormonas están haciendo de las suyas. No estoy con mucha paciencia y es como que la gente suele comentar: Si como sushi, si me puedo teñir…, pero tranquilos, todo lo consulto con mi obstetra. Si es con buena intención y para compartir experiencias, me encanta porque estoy monotemática, quiero saber y hablar del tema, busco tips, me gusta, pero si es bajada de línea no me quiero contaminar. Me parece que quiero ser la mejor madre que pueda ser, pero no me quiero comprar un manual; lamentablemente y por suerte, no existe tal cosa. Nadie te puede decir que si hacés las cosas de un modo todo va a salir bien. Cada uno tiene que hacer su propia experiencia. Recomendaciones, sí, pero si quiero dar la teta, cuánto y si va a dormir conmigo en la cama o no es una decisión mía y de mi pareja en tal caso.

-¿Se viene el lado B de la fama, con la que siempre te llevaste bien?
-Eso no va a cambiar, me llevo bien primero porque crecí en este ambiente, por mi papá, por mi trabajo y porque, por suerte, son solo momentos. Después afloja ese vendaval de exposición que ocurre cuando estás en una tira o a la gente le interesa algo puntual.

«Desde chica todo lo social interesa en mi casa y hoy me interesa a mí. Uno no puede ser indiferente a su tiempo».

-¿Te gusta aprovechar tu popularidad para dar mensajes, mostrarte a favor de temas que preocupan al feminismo, por ejemplo?
-Creo que estar en estos lugares implica, también, esas responsabilidades. Hay que hacerse cargo y yo lo hago, estoy cerca de Actrices Argentinas y hago uso de mi voz para causas en las que creo. Lo más rico es involucrarse seas quien seas, la discusión social y el debate pueden ser nutritivos para tener una sociedad mejor. No se trata ni de tener razón ni de posturas estáticas, sino de aprender a dialogar, de hacerse cargo de nuestro tiempo. Desde chica todo lo social interesa en mi casa y hoy me interesa a mí, uno no puede ser indiferente a su tiempo.

-¿Un sueño pendiente, ahora que el de la maternidad está por cumplirse?
-Estoy escribiendo junto con amigos una serie, el formato por excelencia de la época. Si bien es una etapa inicial, creativa, me siento entusiasmada con la necesidad que me surgió hace poco de elevar un poquito mi propia voz, darle forma a algo mío, me di cuenta, aparte, que tantos años de oficio te dan mucho conocimiento de guion, de lo que uno cree que no sabe. De pronto, está ahí y aparece. Estoy fascinada con eso. –

 

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