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06/03/2018

Alicia Vikander, la nueva heroína de Hollywood

Por Pablo Steinmann I Sufrió por no poder ser bailarina, se convirtió en actriz y conquistó la meca del espectáculo. Con un Oscar en su haber y productora propia, ahora la veremos como la nueva Lara Croft (papel que hizo famosa a Angelina Jolie) en Tomb Raider.

Diez años. Una década. Puede sonar más o menos corto según cómo se diga pero sobre todo, cómo se viva. Y de esto último Alicia Vikander sabe mucho ya que su vida allá por 2008 estaba lejísimo de ser, e incluso imaginar, nada de lo que fue después. Y casi en un parpadeo. Por aquel entonces, esta bonita sueca, nacida y criada en la ciudad de Gotemburgo, era una post adolescente (tenía 20) que mucho no sabía qué hacer con sus días. Su principal pasión, la danza, había quedado atrás luego de una serie de lesiones en la espalda y sus intentos de entrar a la principal Escuela de Drama de su ciudad habían resultado fallidos.

“Mi madre me introdujo en el mundo del teatro y cine independientes. Amo todo ese universo pero también
me interesan las historias de acción y aventuras. Como
Indiana Jones, por ejemplo”.

“Serás lo que debas ser y sino serás…”. Sí, Derecho fue su carrera elegida en medio de esa crisis de vocación pero la historia finalmente poco tuvo que ver con esa famosa máxima, ya que en menos de un año Alicia abandonó los estudios y se volcó de lleno al sueño de la actuación. La suerte esta vez sí estuvo de su lado. Tras varios castings, quedó seleccionada para una serie sueca que se transformaría en todo un suceso: Andra Avenyn (filmada en su misma ciudad natal).

Y así comenzó su escalera a la fama, conquistando primero a las audiencias de su país y luego pegando el salto atlántico para desembarcar, con mucha humildad y decidida a empezar desde cero, en los Estados Unidos. ¿Podría imaginar que en muy pocos años se transformaría en protagonista de películas, recibiría nominaciones y premios, se convertiría en la cara de Louis Vuitton y conocería al hombre de su vida, el también actor y europeo Michael Fassbender? Seguramente que no, pero eso fue más o menos lo que sucedió en menos de un lustro.

Su primera gran actuación para el mundo anglo parlante fue junto a Keira Knightley en la celebrada adaptación (dirigida por Joe Wright) del clásico de Tolstoi, Anna Karenina (2012). A partir de allí comenzaron a llamarla para producciones norteamericanas como La luz entre los océanos (hermosa película romántica, donde conoció a Michael Fassbender), El quinto poder (sobre la vida de Julian Assange), El séptimo hijo (de acción y aventura) y luego sí, su díptico consagratorio: Ex Machina (donde compuso a Eva, una robot dotada de inteligencia artificial) y La chica danesa, donde interpretó a la artista Gerda Wegener, trabajo que le valió su primer Oscar como Actriz de Reparto.

Su ahora marido (se casaron en 2017 en una ceremonia muy privada en Ibiza) la acompañó en aquella ceremonia, también en calidad de nominado (por su trabajo en la biopic Steve Jobs). Muy buscados por los paparazzi, la pareja apostó desde el vamos por un pronunciado ostracismo, tal es así que hace tiempo que se mudaron juntos a Lisboa, Portugal, bien lejos de los flashes. “Me encanta dar notas y hablar sobre mi trabajo. Todo lo demás que rodea a esta profesión prefiero evitarlo”, sentenció hace poco.

“Todo lo que está sucediendo ahora en Hollywood es parte de un momento histórico para las mujeres. Desde mi posición de actriz y productora estoy decidida a aportar lo mío en este cambio de era”.

Fanática de Abba, y bastante alejada del prototípico look sueco, Alicia sabe amalgamar como pocas la candidez y la sensualidad. Su fórmula del éxito, jura ella, pasa por otro lado: por el infinito esfuerzo diario. “Mi formación de bailarina me ayudó a nunca darme por vencida. Siempre puedo ir por más. Y aunque aún hoy rehuyo de todo tipo de dolor físico, en el fondo siento que la danza me enseñó a convivir con él”, contó.
Algo de esa valentía debe haber inspirado a los productores de Hollywood que pensaron en ella para darle nueva vida (estrena el próximo jueves 15) a la saga Tomb Raider, esa que se hizo fuerte en las consolas de videojuegos y en las comiquerías y que primero llegó al cine de la mano de Angelina Jolie.

“Más millennial y feminista”. Así ha definido varios (y ella misma) su versión de Lara Croft, personaje para el que debió enfrentar una ardua rutina de dieta y ejercicios diarios.
Para ella, sin embargo, el principal reto estaba en apropiarse un personaje con millones de fans en todo el mundo y una larga historia detrás. “Después de mucho pensarlo y charlarlo, entendí que la clave era encontrar su esencia y entender por qué ha sobrevivido al paso del tiempo”, cuenta y agrega: “Todo lo que está sucediendo ahora en Hollywood significa un momento histórico para las mujeres. Yo misma fui parte de la marcha de mujeres en Los Ángeles y también apoyé el movimiento #MeeToo con el que por fin estamos sacando tantas cosas duras a la superficie. Creo que estamos en un momento muy positivo, que se están produciendo muchos cambios y desde mi posición de actriz y productora estoy decidida a aportar en este cambio de era”, declaró.
En efecto, la interpretación no es su única faceta ya que junto a su agente, Charles Collier, la joven (¡aún tiene 29!) fundó Vikarius, su propia empresa productora con la que ya presentó su primer filme, Euphoria, un drama intimista sobre dos hermanas, protagonizado por ella y dos destacadas actrices francesas: Eva Green y Charlotte Rampling. “Es tiempo de contar nuestras historias”, afirma ella.

– Y hablando de eso, ¿qué aspectos de Lara Croft te interesaron a la hora de aceptar este reto?
-Muchas. Lara es una mujer combativa y muy inteligente que además ama lo que hace. Es muy comprometida con sus pasiones y eso me parece genial. Además, como esta es una película sobre sus orígenes, me interesa verla en posición de duda, de búsqueda. En lugar de abrazar una vida de lujos y comodidades, ella elige lo incómodo, lo impredecible y aventurero. Ese es un gran mensaje.

-¿Qué tan dura fue la preparación para el rol?
-Bastante. La idea fue ganar mucho músculo así que a eso nos dedicamos con mi entrenador Magnus (Lygdback, el mismo que ayudó a Gal Gadot a convertirse en la Mujer Maravilla). En total fueron cuatro meses de duro entrenamiento, pesas a la mañana y ejercicios de combate a la tarde junto a una estricta dieta proteica. ¡Tenía que comer al menos cinco veces al día! (N de la R: según trascendió, Alicia ganó unos 6 kilos de músculos tras esa experiencia).

-¿Tenés una escena o momento favorito de la película?
-Me resulta difícil encontrar un sólo momento… Diría que más bien fue todo el largo rodaje en Sudáfrica en un set que de verdad era mágico. Me acuerdo estar caminando entre pagodas, tumbas y sarcófagos y lo miré a mi compañero Walton (Goggins) y le dije: “esto es un sueño”. Parecíamos dos nenes sueltos en un parque de diversiones.

-¿Es un punto de quiebre para vos protagonizar una película como esta?
-(Piensa) Mi madre, que también era actriz, me introdujo en el mundo del teatro y cine independiente. Amo todo ese universo pero como mucha otra gente, también me interesan las historias de acción y aventuras. Como Indiana Jones, por ejemplo. Con Tomb Raider tengo la posibilidad de trabajar en un registro bien distinto, es verdad, pero que también está dentro de mi corazón. Y desde hace mucho. <

 

 

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