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19/02/2019

Nuestro Hombre

Nicolás Riera: «Me enamoro todo el tiempo”

Por Noelia Fraguela | Inquieto, curioso, errante y enemigo de la rutina. Así se define el joven actor está que está en pleno disfrute de su soltería y que en esta nota nos confiesas sus dudas en torno al casamiento y la fidelidad.

Hizo tantas cosas en la vida, que no se entiende cómo le alcanzaron sus jóvenes 33 años. Estudió Administración de Empresas, teatro, canto, apicultura y reparación de PC, entre otros tantos cursos cortos más. “¡Ah! Y el año pasado me recibí de astrólogo”, agrega Nicolás y sonríe antes de terminar su vaso de agua. Llegó puntual en su pequeña “Hondita”,como le dice a su moto. Tiene otra, una Harley
Davidson, que quedó durmiendo en su casa y que sólo usa para viajes largos por la ruta. También tiene auto y recuerda que una vez se compró una lancha a medias con un amigo con el que salían a
navegar por el Tigre. “Sé manejar cualquier cosa. Me gustan mucho los motores”, dice y le brillan los ojos. El deporte es otra de sus pasiones. Va al gimnasio, hace boxeo y fútbol, en invierno esquía,
en verano surfea y hace tiempo que practica Jiu Jitsu. Tiene grupos de amigos por doquier y con todos comparte un hobby distinto. Desde muy pequeño quiso “desesperadamente” ser actor, aunque
los primeros intentos no fueron tan exitosos.

“Empecé haciendo castings cuando tenía 15 más o menos, y no quedaba en ninguno. Además, parecía más chico de lo que era y eso me jugaba en contra”, recuerda. Participó en los talleres para Cris Morena e intentó conseguir un lugar en Rebelde Way, pero su debut fue con un bolo en 099 Central, de Pol-ka. El gran salto llegó en 2010 con Casi Ángeles, donde interpretó al famoso Juan “Tacho” Morales. Hoy disfruta del éxito de Millennials -la novela de NetTV que en breve se podrá ver por Netflix- y espera el estreno de Te pido un taxi, largometraje en el que encarna a un galán con mucho éxito entre las mujeres.

-Siempre te eligen para papeles de mujeriego…
-Sí, no sé por qué… (ríe). La cantidad de escenas de sexo que hice el año pasado entre esa película y Millennials… Deben ser más de 30. Encima mi personaje en Millennials es totalmente desprejuiciado.
A pesar de tener novia está con la pareja del amigo, la secretaría del padre, una travesti que trabaja para el padre… No le hace asco a nada.

“No creo demasiado en el casamiento. No le encuentro sentido y hasta me parece contraproducente para cualquier pareja”.

-¿Cómo te llevás con eso?
-Siempre relajado. La exposición del cuerpo no es algo que me genere conflicto. Me preocupa más que la escena quede bien. Igual, la primera semana de la serie fue difícil porque era un grupo nuevo y había muchos a los que no me había cruzado nunca. No es fácil andar grabando desnudo o semi desnudo todo el día…

Leí por ahí que te acabás de poner de novio, ¿es así?
-No, estoy soltero. Yo también leí esa noticia pero es falsa.

-¿Tenés ganas de estar en pareja?
-Ya hace bastante tiempo que estoy solo y me siento muy cómodo así. Me acostumbré. Pero, bueno, si viene el amor no lo rechazo… En lo que no creo demasiado es en el casamiento. No le veo sentido y hasta me parece contraproducente para cualquier pareja.

-¿Convivirías?
-Sí, eso sí. Creo que soy muy bueno para convivir porque soy flexible. Tengo mis malhumores, como todo el mundo, sobre todo cuando tengo hambre. Pero este último tiempo hice mucha terapia y llegué
a conocerme bastante, entonces sé por dónde vienen las cosas, por qué me está pasando lo que me pasa. Si no te conocés, si no hablás lo que te pasa, todo eso se convierte en una bomba de tiempo.

-¿Creés en la fidelidad?
-Me cuesta creer. Yo fui fiel, pero mis relaciones fueron cortas. La más larga duró dos años. Lo que pasa es que soy muy cambiante, me enamoro todo el tiempo.

-¿Qué te enamora de una mujer?
-(Piensa) Siempre estuve con mujeres muy distintas. Pero para mí es importante que tenga mucha personalidad, que no sea sumisa. Me atraen las mujeres activas, que se interesan por cosas. Y que están buenas… (ríe).

-Pareciera que te movés por la vida como si no fueras famoso. ¿Te molesta que te paren por la calle o te pidan fotos?
-Cuando recién empecé a hacerme conocido me costó bastante entender por qué me miraban por la calle. Pero hoy no me limito con nada porque, como no le vendo humo a nadie, estoy tranquilo.
Que saquen las fotos que quieran. No estoy haciendo nada malo.

-¿Qué cuentas pendientes tenés en tu carrera?
-La producción. Quiero hacer una película basada en una de las novelas que escribió mi hermana (N. de la R: la escritora Jazmín), Las reglas del boxeador, junto con un socio. Ya está el guión y parte de la
coproducción. Pero los tiempos en cine son lentos. Me gusta ir variando: cine, teatro, tele. Si te quedás sólo con uno, te oxidás.

-Tus padres, alguna vez lo contaste, querían que estudies una carrera universitaria antes que actuación. ¿Creés que ya están tranquilos con el camino que hiciste?
– Tranquilos conmigo nunca están. Digamos que me aceptan… Igual nos llevamos muy bien, nos escuchamos mucho entre todos. En algún punto, siento que tal vez mis viejos no pudieron explorar bien lo que es la vida. Se casaron, tuvieron hijos y vivieron toda su vida en el mismo lugar. Una vida más tranquila, tradicional. Frente a eso yo siempre voy quedar como el loquito de la familia, no hay vuelta que darle… –

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