Lo conocimos a los 8 años en Cha Cha Cha, junto a su padre el humorista Alfredo Casero que con naturalidad lo incorporó a un medio que no pudo soltar más. Amor a primera vista. Y como el paso iniciático era flojo de superar, a los 11 años estaba trabajando con el reconocido director cinematográfico Alfredo Agresti, en Buenos Aires Viceversa. Luego llegó el teatro, también junto a su padre, fue notero de Alejandro Marley, en Teleshow, trabajó en Mujeres Asesinas, Los Simuladores y llegaron los 15 años, ahí empezó a darse cuenta que había abrazado una profesión. “Si quería ser otra cosa que no fuera actor había perdido demasiado tiempo“, bromea Nazareno Casero (31).
Con el tiempo, consolidó su carrera con un buen balance entre cine, televisión y teatro, sin dejar de explotar su costado más sexy y fit. Etapa de la que no reniega ni considera contradictoria con gusto por el bajo perfil. “Fue en el momento de explosión de la tira Las Estrellas, surgió hacerlo, lo disfruté, fue un juego y jugar está en mis genes, en ese momento entrenaba mucho, me divirtió mostrarme así. No estoy todo el día delante del espejo, pero me gusta lo que se siente física y mentalmente cuando uno se ocupa del cuerpo, es una herramienta en mi trabajo, lo cuido“, dice al respecto. Lo cierto es que Neno pasó de ser un niño carismático a un actor atractivo cuyo crecimiento es evidente aunque él diga que se considera “un aprendiz“ y que le queda un largo camino por recorrer.







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