Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) al menos el 60 por ciento de la población no realiza la actividad física necesaria para tener un buen estado de salud. Pero además, la inactividad es el cuarto factor de riesgo de mortalidad en el mundo (equivale al 6 por ciento de las muertes registradas) e influye de una manera importante en la carga de morbilidad (posibilidad de enfermarse). La situación empeora en adultos mayores, ya que la intensidad del ejercicio disminuye con la edad. Frente a este panorama, la OMS y otras organizaciones médicas recomiendan acumular 30 minutos de actividad física moderada como mínimo 5 días por semana. Es decir, realizar 150 minutos semanales de una actividad que aumente las pulsaciones y la respiración pero que permita hablar de corrido mientras se la practica. Sin embargo, en el caso de Argentina, más de la mitad de la población no llega a cumplir esta meta.

En acción
-Incorporar hábitos simples que potencien un nuevo estilo de vida.
-Hacer caminatas de 30 minutos .
La buena noticia sobre la inactividad es que siempre se puede hacer algo para evitar sus efectos negativos. “Para comenzar a tener una rutina más ágil no es necesario pasar horas en un gimnasio. Alcanza con tomar conciencia e incorporar hábitos que potencien un nuevo estilo de vida. Caminatas de 30 minutos, pausas activas y ejercicios de elongación son ejemplos sencillos de cómo empezar a mantener el cuerpo en acción. A medida que vamos fortaleciendo músculos y adquiriendo más resistencia respiratoria podemos incorporar ejercicios de mayor intensidad como abdominales, sentadillas y flexiones de brazos. Por último, y con el asesoramiento de un profesional, el cuerpo estará listo para realizar actividades de alto impacto”, asegura Javier Diaz, licenciado en kinesiología y fisioterapia, especialista en bienestar corporal y founder de Moodment. Eso sí, antes de llevar a cabo cualquier deporte moderado o intenso se aconseja hacer un apto físico, ya que “permite detectar enfermedades que pueden poner en riesgo la salud mientras se desarrolla la práctica o patologías que favorezcan la aparición de lesiones”, advierte el doctor Guillermo Diaz Colodrero, director médico de SMG Center, y añade: “En caso de no contar con tiempo para cumplir con la actividad, se recomienda no suspenderla más de dos semanas, ya que la declinación en la aptitud física baja rápido. Es preferible alargar la rutina una sola vez por semana hasta que las obligaciones cesen. Se pierde menos lo logrado y es más fácil recuperarlo”, afirma el especialista. Soledad de la Torre
Grandes beneficios
Practicar actividad física ayuda a prevenir las enfermedades asociadas al sedentarismo pero también trae otras ventajas, como las que enumera Diego Castagnaro, director de la Carrera de Kinesiología y Fisiatría de la Fundación Barceló: “Los principales beneficios son para el corazón y el cerebro. Además, nos sentimos menos rígidos, más ágiles y con más resistencia para llevar las cuestiones de la vida diaria. Por otro lado, después de hacer deporte es común que sintamos una sensación muy placentera. Es por la liberación de endorfinas, que genera un círculo virtuoso de desear realizar más actividades”.
Desde niño
El doctor Diego Iglesias, médico cardiólogo miembro de la Fundación Cardiológica Argentina, explica que “transformar a un adulto que nunca hizo actividad física en un deportista es extremadamente difícil”. Por eso, él aconseja acercar a los hijos a la actividad desde pequeños. “Está demostrado que padres físicamente activos tienen hijos físicamente activos y lo contrario, padres sedentarios promueven hijos sedentarios”, analiza.

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