Carlitos, quien nunca niega un saludo, una foto ni un autógrafo, y siempre, donde se lo encuentre, a la hora que sea, tiene una sonrisa, contó que es muy agradecido con la gente porque es de ellos de quienes obtuvo sus frases más representativas. “La gente te regala todo. Hay que saber agarrarlo”. Un kilo y dos pancitos, contó, era un muchacho del barrio cuya traducción del nombre en italiano era eso: un kilo y dos pancitos.
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