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24/02/2018

Belleza

Andrea Carballo, la argentina de Las Chicas del Cable

Por Pablo Steinmann | La conocimos como María Teresa, protagonista absoluta del corto Ni una sola palabra de amor. Argentina, vive hace tiempo en España y este año se sumó a la serie éxito de Netflix. Acá, sus secretos.

“Hola Enrique, soy María Teresa. Por favor llamame. Son las 8 y 20. Hasta luego”. Con esa simple línea arranca Ni una sola palabra de amor, el fantástico cortometraje que El Niño Rodríguez pergeñó allá en 2011 en base a un audio real que encontró en un viejo contestador automático en un mercado de pulgas. La historia, que se hizo viral y provocó la aparición de esa increíble pareja de ancianos, también le otorgó a Andrea Carballo una repentina e inesperada popularidad. “Fue increíble todo lo que sucedió con el corto, hasta mágico te diría”, recuerda hoy desde su departamento de Barcelona. Nacida y criada en Haedo, se mudó a España hace ya siete años, decidida a recorrer un largo camino como actriz (acá había cursado la carrera de Filosofía y luego la Licenciatura en Actuación en el IUNA). En Madrid, y al poco tiempo en Barcelona, trabajó en cine, televisión y teatro pero sin romper nunca sus lazos con la querida Buenos Aires, ciudad que visita al menos tres veces por año. “Lo necesito, no puedo pasar mucho tiempo sin renovar mi amor por Argentina”, afirma y como muestra da un pequeño botón: “El llamado para sumarme a Las chicas del cable llegó cuando estaba en el Bolsón, terminando de filmar la película El otro nombre, bajo las órdenes de Natural Arpajou y junto a Esteban Lamothe como compañero. En menos de veinticuatro horas pasé de la Patagonia a Madrid y de interpretar una madre hippie de los 70 a una argentina que aterriza en la España de 1920”, cuenta.

“Me interesa mantener un sano equilibro entre cuerpo y mente. No sólo por los resultados estéticos”

¿Siempre personajes de época? Andrea se ríe del comentario y comenta: “No siempre pero sí es cierto que hice varias. Supongo que confluyen dos cosas: el boom de las historias ancladas en el pasado y un cierto physique du rol que evidentemente va conmigo”.
Fuera de cámaras, sin embargo, el estilo vintage no es algo que la defina. “Puedo tener algún que otro vestido de feria americana pero en general prefiero un look más moderno -describe-. Y sobre todo bien cómodo, que pueda utilizar tanto de día como de noche. Una linda camisa blanca y un pantalón de cuero me parece siempre una dupla imbatible”.
A la hora de cuidarse, se confiesa algo “colgada”, aunque también admite que fue incorporando diversos hábitos con el correr de los años. “No soy una gran atleta, y me cuesta la vida de gimnasio, pero entendí que hay que darle un lugar importante al ejercicio en nuestras vidas. En mi caso particular me cuesta más porque los viajes y las estadías en otras ciudades a la hora de filmar atentan un poco contra una rutina de ejercicios. Hoy por suerte estoy muy enganchada con dos actividades que mantengo con bastante regularidad: Pilates y Yoga Ashtanga”, señala y completa: “me interesa mantener un sano equilibro entre cuerpo y mente. No sólo por los resultados estéticos sino porque de verdad constato que es algo que me hace bien”.
La comida es otra de las áreas a la que le presta atención. “Apenas llegué a España me volví loca con la gastronomía local, las tapas son exquisitas y sentía que iba a estar todo el día comiendo. Pero después me estabilicé y empecé a sacarle provecho a esa dieta: hoy como muchísimo pescado y verduras, a la vez que trato de minimizar bastante las harinas. Hasta ahora lo único que abandoné fue la leche de vaca y creo que fue la mejor decisión del mundo. Me siento con mucho más energía desde entonces”.
Habituada como toda actriz a las sesiones de maquillaje, suele optar por un look bien lavado cuando se trata de la vida cotidiana. “Eso sí, me humecto la piel del rostro tanto de día como de noche. Mucha gente me recomendó algún que otro tratamiento de gabinete pero aún no probé ninguno. Ahí aparece mi faceta colgada al máximo”, ríe.
De novia hace seis años con un empresario gastronómico catalán (“no es chef pero le gusta cocinar tanto como a mí”, cuenta), Andrea no descarta trabajar largo y tendido en nuestro país. “Me encantaría. Como te decía antes mantengo una conexión muy fuerte con la Argentina, viajo sin parar y estoy al tanto de todo lo que sucede allá”, señala a la vez que celebra todos los debates que el feminismo está abriendo en nuestro país y en todo el mundo. “Ahí no existe diferencia entre España y Argentina, en ambos países está sucediendo lo mismo y es algo para festejar, sin dudas. Es necesario que se hable de temas como el acoso y el abuso sexual sobre todo porque estuvieron silenciados durante mucho tiempo. El primer paso para terminar con tantas injusticias históricas es ese: visualizarlas, exponerlas”, concluye.

Los Tips de Andrea

Aliado de make up: “Máscara de pestañas, siempre llevo una en la cartea. Y un corrector también”.
Perfume: “Uso muy poco y el mismo de mi adolescencia: L’Eau de Kenzo”.
Cremas: “Soy fanática de la humectante Avene Hydrance Optimale. Hace poco incorporé Dream Skin de Dior para salvar las ojeras post rodaje eterno”.
Pelo: “Descubrí el aceite natural de Argán y soy feliz. Lo utilizo para hidratar y cuidar las puntas”.

Edición Nro:

 

 

5 pensamientos en “Andrea Carballo, la argentina de Las Chicas del Cable”

  1. me gusto mucho las chicas del cable y esta actriz me parece buena aunque se hace odiar, Ojalá la veamos en la tele por acá!

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