La descubrieron los chinos hace miles de años y enseguida fue un suceso porque es un cultivo que se adapta muy bien a cualquier clima, tanto a los territorios secos, como a los húmedos. A esta bondad se le suman sus propiedades alimentarias: es uno de los cereales más nutritivos (tiene vitaminas del grupo B, PP y de más celulosa y minerales) y también proteícos (se calcula que ostenta 400 calorías por 100 gramos). “Se agregan a la lista potasio, que favorece a la eliminación de líquidos, silicio, que fortalece el sistema inmunológico, y fibra, que regula el tránsito intestinal e hidratos de carbono que ayudan a la absorción lenta de alimentos y contribuye a crear sensación de saciedad”, explica la médica dermatóloga Mónica Ibarra, de la firma Aveno, que se acaba de lanzar hace muy poco tiempo.
“Los productos cosméticos emplean el extracto que se obtiene de las semillas de avena o lo que se extrae de la plántula, que son los primeros brotes”.



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