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La sexóloga más famosa de Latinoamérica.
16/01/2018

Alessandra Rampolla: “Estoy soltera pero no solitaria”

Por Pablo Steinmann I La sexóloga acaba de lanzar su más osado libro donde analiza los tabúes y las obsesiones sexuales de esta era. A punto de volver a nuestro país, habla del amor, el placer, el feminismo y la maternidad.

Su voz suena tan clara, pausada y seductora como siempre, sin importarle los miles de kilómetros de distancia y las variadas dificultades técnicas ocasionadas por el reciente paso del Huracán María en su Puerto Rico natal. “Disculpas desde ya si se corta la comunicación, pero todas las líneas siguen afectadas en la isla. Esa es una de las razones por las que en breve me iré a Buenos Aires, a hacer base allí durante unos meses”, anticipa Alessandra. Su trabajo hace rato que cruzó todo tipo de fronteras en la región, erigiéndose en una referencia inmediata y autorizada en materia de sexualidad. Programas de tevé, columnas en medios, libros y una página web que rebosa de consultas diarias son algunas de las plataformas donde ella despliega su conocido estilo: claridad, empatía y cero prejuicios. Algo de todo eso forma la amalgama de Alessandra te lo cuenta todo, su flamante ¿y definitivo? libro en el que prácticamente no deja tema sin tocar. Juguetes sexuales, posiciones, tríos, infidelidad y poliamor son algunos de ellos.

-De todos hablás con absoluta naturalidad. Por tu experiencia, ¿dirías que aún existen tabúes en el sexo?
-Ufff, muchísimos. A mí misma me cuesta creerlo cuando lo digo pero al día de hoy las mujeres siguen teniendo muchas dificultades para hablar y admitir libremente su disfrute masturbatorio. Y por el lado de los hombres, creo que el mayor tabú sigue siendo la práctica sexual anal. Supongo que esto tiene que ver, sobre todo en Latinoamérica, con una gran homofobia oculta, que enseguida arroja una luz de alarma sobre el que goza con esa práctica. “¿Qué quiere decir esto?” se preguntan muchos como espantados. Me imagino que llevará bastante tiempo en volverse un comportamiento aceptado y normalizado.

-Hablando de tendencias sociales, el 2017 trajo muchos debates en torno al feminismo y a sus luchas. En principio, ¿vos te definirías como feminista?
-¡Pero por supuesto! Para mí es muy importante la igualdad de géneros y de eso trata el feminismo: de que seamos todos iguales.

-¿Creés que hubo avances en ese sentido en este último tiempo?
-Sí, sobre todo en torno a la revisión de ciertos discursos machistas que antes estaban naturalizados. Incluso lo que sucedió en Hollywood con los escándalos sexuales es una muestra de que no estamos dispuestas a tolerar más injusticias, más atropellos… Pero todavía falta mucho. Al día de hoy, en los Estados Unidos, la mujer gana 77 centavos por cada dólar que gana el hombre desempañando la misma tarea. Como te decía, hay mucho para avanzar.

-Pienso en tu propia historia y ahí veo otro avance. Hace algunas décadas era impensable una mujer hablando de sexo abiertamente en los medios como lo hacés vos…
-Sí, es cierto. En Argentina creo que fui la primera sexóloga mediática, ¿no? La verdad es que nunca encaré mi carrera pensando: “voy a ser la mujer que rompa todos los esquemas”. No, para nada. Pero me encanta pensar que sí, que ayudé a abrir algunas puertas o ventanas. No sólo en esto, sino también en el tema de la imagen. Cuando yo arranqué era casi imposible imaginar conductoras televisivas con sobrepeso. Y de nuevo, no es algo que me propuse hacer conscientemente, pero sin duda que provocó un cambio eso. No me creo ni tan valiente ni tan lanzada, simplemente seguí mi instinto siempre, mis ganas de hacer cosas. Como cuando salí del colegio de monjas, un lugar en el que nos preparaban a todas para ser amas de casa, y decidí que mi camino iba por el estudio. Era lo que me latía, simplemente eso.

-¿Cómo te relacionás con las nuevas generaciones, los llamados millennials? ¿Creés que traen nuevos conceptos y formas de vivir la sexualidad?
-Creo que hay cosas muy interesantes para ver y revisar en los millennials. Y los conozco bastante, eh, incluso desde un lugar personal ya que estuve más de cinco años en pareja con un hombre 12 años menor que yo. El otro día hablaba de esto en mi programa y avanzábamos sobre algo muy llamativo: el disgusto que tienen estas nuevas generaciones con la cantidad de divorcios de sus progenitores, ya sean de la Generación X o de los baby boomers. Creo que ese malestar es otro elemento, junto con la dispersión de las redes y los dispositivos digitales, a tener en cuenta a la hora de analizar por qué los millennials demuestran más interés en su carrera, en la realización económica y personal antes que en el encuentro con el otro. No hay una priorización del sexo en sus vidas.

-Hablabas recién de la dispersión de esta era y no puedo dejar de preguntarte: ¿el celular en la cama es enemigo del sexo?
-Sí, no sólo del sexo sino de la propia atención a tu pareja, a la persona que tienes al lado. Una práctica común hoy en día es la de estar junto a tu chico o chica en la cama, mientras “stalkeas” a otras personas a través de las redes…

-¿Cómo hacés vos con el celular? Sos una mujer realmente muy conectada…
-En este momento de mi vida soy una mujer soltera por lo que sí, muchas noches me llevo el celular a la cama. Si estoy acompañada, claro, trato de mantenerlo lejos o apagado. Pero sí, admito que como casi todos, tengo una dependencia con el celular que por momentos es preocupante. Sobre todo porque de ese modo se me vuelve difícil dejar de trabajar, de responder mails o mensajes. ¡A cualquier hora! Es un mal de época que, como todos, lo vivo, lo padezco y lo trato de manejar…

-Y con la soltería a los 43, ¿cómo te llevas?
-Muy bien. De verdad. Es la primera vez en mi vida adulta que estoy soltera por un tiempo considerable, casi dos años van a cumplirse ya desde que me separé de Bobby (Connelly Nadal). Es como que me puse de novia conmigo misma… (ríe). En serio, estoy muy enfocada en conocerme, en nutrirme, en revisar mis ideas y pensamientos, muchos de los cuales ya tenía como automáticos y me doy cuenta de que han cambiado… Estoy en medio de ese proceso, y me resulta maravilloso. Y una cosa más, soltera no significa solitaria… Estoy muy bien, muy tranquila y feliz.

-¿Con Bobby, tu ex, se llegó a convertir en un problema la diferencia de edad?
-Prefiero no entrar en esos detalles, solo diré que hemos tenido una maravillosa relación y que al día de hoy somos excelentes amigos, nos queremos muchos, nos vemos… Anoche de hecho hemos hablado por teléfono como media hora. Tengo la mejor onda con él, cero rencores.

-¿Es difícil conocer nuevos candidatos a esta edad?
-¡No! Lo difícil es que me interese fuertemente alguien. Supongo que subió bastante mi nivel de exigencia, me conozco mejor y sé lo que quiero y lo que no. Quizá lo más difícil en mi caso no sea la edad, sino el hecho de ser sexóloga y una persona pública, algo que siempre genera expectativas que después poco tienen ver con la realidad. Para mí es importante, hoy más que nunca, ser muy cuidadosa y meticulosa con el otro. No tengo ganas de abrirme con cualquier persona.

-En breve vendrás a la Argentina…
-Sí, claro. Quién sabe, de repente aparece por allá mi príncipe… (ríe).

-¿Ser madre es una cuenta pendiente para vos?
-Mmm, siento que la maternidad debe ser algo hermoso, sin duda, pero sinceramente, nunca la viví como una cuenta pendiente. De chiquita, por ejemplo, siempre asumí que era algo que iba a suceder, era una nena muy maternal y de hecho en casa siempre me decían que iba a ser la primera de todas en ser madre. Y no… (ríe). Con el tiempo caí en la cuenta de que de verdad llevo una vida extraordinaria, de que me la armé para mí, con experiencias de todo tipo, hermosas, extraordinarias y muy satisfactorias. Y que nadie me obligó a hacer ese camino. Viví cada paso con mucha pasión. Y quizá por eso no me toque ser madre. Pero no me aflige, no siento que ser madre me completaría de algún modo, ni nada por el estilo. Si llega, bienvenido será. Y sino también.

-¿Pensás que indefectiblemente es un proyecto de a dos?
-No, yo podría ser madre soltera, si tuviera tantas ganas de serlo… Si algún día la idea de tener un hijo se convierte en prioridad no tendría problemas en avanzar de la forma que sea. Pero hoy no lo es. Estoy muy plena y feliz así.

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