Según la Ley de Atracción, los pensamientos de los seres humanos son energía y las cosas suceden en la vida para que aprendamos algo más y nos hagamos fuertes. Y Stephanie Demner, modelo e influencer, tiene varios ejemplos personales que dan cuenta de esto. “Cuando me anoté a los 14 años en una escuela de modelos me dijeron que no me hiciera ilusiones, que no iba a poder trabajar porque no era súper flaca ni demasiado alta”, recuerda hoy esa sentencia que, lejos de amedrentarla, la impulsó a seguir hasta cumplir su meta. Y no se equivocó: logró ser tapa de revistas, viaja por el mundo protagonizando campañas publicitarias, desfiló en el Fashion Week de Nueva York y, como si fuera poco, tiene más de 500 mil seguidores en Instagram y es considerada toda una celebrity.
Hoy, a los 27 años, Stephanie sigue siendo consciente que todo lo que logró es producto de su esfuerzo y, especialmente, de su preparación. “Siempre me gustó estudiar, no ser una improvisada. Además de modelaje, hice teatro y cursé la carrera de Gestión de medios y entretenimientos de la UADE, todo me sirve para mi trabajo y me ayuda a potenciarlo”, explica. Los miles de seguidores que la it girl tiene en Instagram conocen los detalles de su vida, sus continuos viajes por el mundo, sus trabajos y sus romances. Pero lo que no conocen son sus secretos de belleza, que, recién llegada de México y en un descanso de las grabaciones de su participación en la tira diaria Simona, comparte con LUZ .
-No parás nunca, viajás permanentemente. ¿Cómo lo vivís?
-Me encanta viajar y lo disfruto. Ahora no puedo proyectar nada, nunca sé qué voy a hacer mañana, por ejemplo. El trabajo de modelo es así. Ya me acostumbré a armar la valija una hora antes de embarcar, estoy canchera con lo que tengo que llevar y, si me olvido algo, lo compro allá.
-¿No te estresa para nada?
-Desde los 14 años mi vida es una incertidumbre constante (se ríe). A los 16 mi mamá me retiraba de la escuela y en el auto, camino a mi curso de modelo, me pintaba las uñas –porque en el colegio no me dejaban-, me cambiaba la ropa y me ponía los tacos. A pesar de que me decían que nunca iba a trabajar, empecé a hacer tapas de revistas para teenagers, campañas internacionales y no paré más. Ahora sé que tengo que tener el pasaporte siempre listo y estar predispuesta a lo que me depare el destino. Hoy estoy acá y mañana viajo a China.
-Un trabajo con mucha adrenalina…
-Sí, no hay rutinas. Por eso también me parece importante la formación y la perseverancia. Si hubiera hecho caso en su momento y no hacía el curso de modelo, por ejemplo, cuando me convocaron para desfilar en el Fashion Week de Nueva York de un día para el otro no hubiera sabido muy bien qué hacer. Todo lo que hice me fue dando herramientas para sentirme segura y poder mostrar algo más.






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