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30/07/2017

Laura Laprida: “Soy la más jugada del clan”

Por Fernando Gomez Dossena l Tiene 27 años y una carrera promisoria como actriz y ¡radióloga! La heredera de las Trillizas de oro habla de por qué es difícil ser parte de su familia y de cómo conoció a su nuevo novio carpintero.

Llega a Palermo agotada. Es lunes temprano, llueve y hace frío y Laura ya grabó dos escenas en Martínez y está preparada para la producción de fotos, más tarde regresará al set para terminar su día. Es muy flaquita y pequeña y tiene rasgos hermosos. Es inquieta, divertida, habla rapídisimo y no tiene nada de vergüenza. Es hija de la icónica Trilliza de oro, María Eugenia Fernández Rousse, y la única de las herederas que se dedicó a la actuación. Tras haber participado en la serie Historia de un clan y en Los ricos no piden permiso se prepara para debutar en breve como una de las protagonistas de Golpe al corazón, el proyecto que devolverá al productor “Quique” Estevanez a la pantalla de Telefé y en el que actúan, su hijo, Sebastián Estevanez y Eleonora Wexler. Además, esta temporada “Luli” (como le dicen) es la cara de la marca Koxis y de las peluquerías Leo Paparella.

-Qué nos podés adelantar de Golpe al corazón?
-Tengo un personaje muy lindo, pero no quiero spoilear tanto porque es muy interesante y quiero que el público se sosprenda. Es una novela con romance, comedia y drama. Va a estar muy buena, lo prometo. Yo soy fan de todos los programas de Estevanez, entonces apenas me convocaron les dije que sí, que me sumaba.

-En tanto, ¿seguís trabajando como radióloga?
-¡No tengo tiempo! Desde principio de año que no voy al hospital. De todas maneras, siempre fui solo un día a la semana al Clínicas y hacía el turno de la tarde. En caso que tenga un viernes libre me escaparía, pero con las grabaciones me es imsposible.

-¿Extrañás?
-¡Muchísimo! El grupo de trabajo, la tarea, ¡todo! Encima en la novela hay algo vinculado a la medicina y me vuelvo loca por no poder ir al hospital real.

-¿Fue díficil la decisión de dejar?
-Muy. Pero para reemplazar esa tarea me asocié a la fundación Médicos sin fronteras. Colaboro con ellos, me sumo a sus acciones, es lo poco que puedo hacer mientras esté en la televisión. Mi sueño sería viajar una vez con la asociación. Pero no puedo todo. Mi vida siempre es un embrollo, nunca nada es simple.

“Todas mis primas se casaron y tuvieron hijitos. Yo vivo en pecado, ni idea si me quiero casar y menos tener bebés. Qué sé yo, soy cero Susanita. Todas viven el sueño americano, pero yo odio el American Dream”.

-¿Cómo conjugabas el mundo más frívolo de la televisión y el de un hospital público?
-Muy bien. Me permitía ver y estar conectada con otras realidades. No quiero vivir dentro de un Tupper. Todos me dicen que nací en una familia perfecta y de buen pasar y que por eso no conozco lo que realmente sucede, pero no es así. Laburé años en un hospital público y vi cosas espantosas. Aprendí un montón siendo radióloga y es un cable a tierra muy importante.

-¿Vas a dejar definitivamente la profesión?
-Mientras que pueda voy a seguir siendo radióloga, por algo estudié y tengo el título. De alguna manera u otra me las voy a arreglar. Cuando tenga más experiencia en la televisión voy a cerrar mis contratos con un día de grabaciones libre para ir al hospital. Todavía no me da el nivel, pero ya lo tengo en mente.

-Hacés bastantes trabajos como modelo, ¿te gusta?
-¡No, para nada! Es lo que menos me gusta de mi trabajo, no me divierte hacer fotos y soy muy autoexigente. Lo vengo haciendo desde los 15 años pero porque va de la mano de mi carrera. ¡No soy modelo! Odio cuando los periodistas me califican así, no soy modelo y actriz, ¡soy radióloga y actriz!

-Ganaste popularidad con un papel y escena fuerte de sexo con el “Chino” Darín en Historia de un clan, ¿tenés algún límite en el trabajo?
-No, para nada. Me dejo llevar, hay que romper estructuras para poder avanzar y crecer. Soy una persona desordenada, desorganizada, ¡un desastre en la vida! Pero en la actuación soy estructurada, entonces tengo que esforzarme para romper estructuras. Creo que lo voy logrando y empecé con todo (risa cómplice).

-¿Tan desorganizada sos?
-¡Un desastre! Me olvido la puerta abierta de mi casa, no sin llave, directamente abierta, puedo dejar hornallas prendidas e irme. No sé cómo estoy viva todavía (risas). Por suerte convivo con mi novio y eso me obliga a ordenar, porque sino mi departamento sería Kosovo.

-¿Hace cuánto que estás en pareja?
-Un año y medio, él es un santo que me soporta a mí y todo el lío que dejo.

-¿Cómo se concocieron?
-(Risas). Eugenio es carpintero, estudió ingeniería industrial y tiene una empresa de muebles. Lo llamé para que venga a tomar las medidas para una biblioteca para mi casa y me invitó a salir. Y estamos juntos desde ese momento.

-¿Aceptaste enseguida?
-Y sí, yo estaba re soltera. Abrí la puerta y me encontré ese bombón. ¡Me levanté al carpintero!

“Odio que me encasillen siempre como la buena y la ángelical porque vengo de una familia tradicional. No soy tan buena y divina como parece. Estoy segura que en algún momento voy a dejar de ser ‘la hija de’”.

-¿No se conocían previamente?
-Tenemos amigos en común, pero a lo sumo de encontrarnos en un evento cada dos años. No habíamos charlado. Igual, después me confesó que estaba con intención de encararme porque se había separado. Fue un hermosa casualidad.

-¿Y finalmente te hizo la biblioteca?
-Sí, pero no entra en mi departamento nuevo, así que la llevé con el corazón roto a Pilar a la casa de mis papás. Me quedé sin mueble, pero con el carpintero (risas). Un cambio más interesante.

-¿Sos la más osada del clan de oro?
-Estamos todas re locas, no se salva ninguna, pero sí soy la más jugada, eso seguro.

-¿Cuál es la fórmula para que se lleven tan bien todos?
-Creo que porque mi mamá y sus hermanas hicieron todo siempre juntas. Nos enseñaron los mismos valores, somos amigos y siempre vivimos súper cerca. Toda la vida nos separó un portoncito de madera y sigue siendo así. ¡Tenemos un grupo de WhatsApp que están las trillizas y hasta mi abuela!

-¿Hubo embarazos múltiples en la familia?
-No.

-¡Mirá si te toca a vos!
-No, soy muy chiquita para eso, no me entran tres pibes acá (se señala la panza). De todas maneras yo digo que la maldición de la familia múltiple es culpa de los hombres.

-¿Hacés esfuerzo por estar tan flaca?
-No, es una desgracia. Lucho por estar más gorda, me pongo nerviosa y adelgazo. Pero creo que también es genético. Las trillizas siguen siendo re flacas y mi abuela peor. Tampoco me la paso comiendo, es más muchas veces me olvido. Mi novio me ordena con la alimentación porque es un obsesivo de la comida sana. Sólo entreno para fortalecer los músculos, no para adelgazar. Juro que es molesto también que todo el mundo te diga que estás flaca y te faltan cinco kilos. No estoy flaca, ¡soy flaca!

-¿Te interesa la moda?
-(Piensa). No estoy para nada pendiente, soy súper clásica, no me gusta usar colores, me visto mucho de negro, me pongo indumentaria oscura y me gusta lo vintage. Me parece bastante aburrida la moda, no me importa nada. Sí, me cuido la piel, empecé con una amiga a hacerme tratamientos en la cara como peelings y limpieza de cutis.

-¿Qué consejos te dieron las trillizas cuando empezaste tu carrera?
-¡No te tiñás nunca el pelo! Y a mí me encantaría cambiar de color, pero cada vez que lo pienso aparece la voz de las tres diciéndome lo contrario. Ellas tienen un cabello sanísimo porque jamás se lo tocaron.

-¿Y a nivel laboral?
-Mi mamá me dijo: ¡Hacé todo! Y estoy en ese camino (risas).

-¿Está bueno ser parte del clan o tiene algo que te molesta?
-Sí, pero odio que me encasillen siempre como la buena y la ángelical porque vengo de una familia tradicional. No soy tan buena y divina como parece. Estoy segura que en algún momento voy a dejar de ser “la hija de”…

-¿Querés replicar el modelo ese de familia tradicional?
-Y no…. Todas mis primas se casaron y tuvieron hijitos. Yo vivo en pecado, ni idea si me quiero casar y menos tener bebés. Qué sé yo, soy cero Susanita. Todas viven el sueño americano, pero yo odio el American Dream (risas).

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