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24/02/2026

Diego Leuco: «Quiero ser padre pero no me pienso apurar»

Por Silvia Pardo |El conductor de Telenoche palpita las próximas elecciones presidenciales a la vez que habla a corazón abierto de su presente: su soltería (tras cuatro años de convivencia), su papá, las motos, la cocina y la moda.

Diego llegó directo del noticiero de El Trece en su impactante Harley Davidson. Casco en mano, campera negra de cuero, nos acompañó para la entrevista a su monoambiente, “de treinta metros cuadrados”, nos cuenta, y que pronto piensa dejar por un departamento más grande. Entre sus muchos libros, regalos y vinilos, relucen tres premios soñados: un Martín Fierro (mejor analista político en radio en 2017), un Tato y un Konex, que ya tiene en su haber con solo 29 años. Empezó muy joven en el periodismo. A los 20 ya estaba en revista Noticias, fue panelista y conductor en el Diario de Mariana (DDM) y un día lo llamaron de Radio Mitre para Lanata sin filtro. Dejó Los Leuco, el programa que hacía con su padre, y pasó a conducir Ya somos grandes por TN y Telenoche, por El Trece, con María Laura Santillán y Luciana Geuna. Se declara “adicto” al trabajo y no deja de escuchar Mitre, ni siquiera en vacaciones. Hizo magia, cocina, teatro, equitación, ama el fútbol y es de Boca. Hace siete meses que se separó, luego de cuatro años de pareja y ahora está soltero y disfrutando de sus pasiones: motos, música y periodismo, “feliz y despeinado”, como posteó en Instagram con una foto suya en la radio.

-Te disputaron El Trece, Telefe y América, ¿cómo te definiste por Telenoche?
-Cuando dejé El Diario de Mariana me fui sin nada, con ganas de ver qué aparecía, de tener algún proyecto de conducción, que es lo que más me gusta. Por suerte, aparecieron tres ofertas muy lindas: una de América (Intratables), Telefe y El Trece con Telenoche. Elegir es una bendición pero al mismo tiempo es como una maldición porque te preguntás: “¿estaré haciendo bien?”.

-¿Y estabas haciendo bien?
-Sí, claro. Fui hablando con gente a la que respeto mucho, entre ellos mi viejo, pero cuando las tres cosas te gustan, no hay opción mala. Entonces dije como en la canción de Los Beatles, “Let it be” (déjalo ser), ocurrieron cosas que decantaron en la decisión y ahora estoy muy contento. Para mí, laburar en Telenoche es un orgullo total, ¡y para mi viejo también!

-¿Necesitabas cortar con él y tener tu programa?
-Fue una idea de mi papá… Por suerte, con mis viejos tengo una relación muy linda, de compañerismo, pero en el buen sentido, de padres e hijos, nada de amigotes. Con mi viejo, al trabajar juntos fue sumar la pasión compartida porque somos dos “enfermitos” del trabajo y conectamos mucho desde ahí. Mi viejo fue siempre muy generoso conmigo, aunque puede parecer una obviedad, hay padres –e hijos– que no tienen tan bien resuelto el vínculo. Un día me dijo “che Diego, ¿no deberías pensar en tener tu propio programa?”. Lo planteamos en TN y el canal me dijo que sí y en un mes ya estaba armando Ya somos grandes.

-¿Hiciste un cambio de look, te quitaste los anteojos, ¿estás en busca de una nueva imagen?
-Desde siempre me gustó la ropa y la moda. Es un tema que me interesa. Cuando voy de viaje me gusta comprar. No soy un  experto, pero la moda no me pasa inadvertida. En cuanto a los anteojos, me operé con el doctor Zaldívar, una eminencia. Yo tenía mucha miopía, menos cinco en cada ojo. Me operé y fue una experiencia espectacular. Al principio, no me saqué los anteojos porque la tele tiene una cuestión de identidad, pero cuando empecé en Telenoche sentí que no los necesitaba. Creo que hay que ser lo más genuino posible porque esa es la clave para conectar con quien está del otro lado.

-Dicen que sos uno de los solteros más codiciados…
-Qué se yo…, me da vergüenza. Yo creo que tiene que ver con que cuando estás en la tele, en la radio, eso te da mucha exposición. Siempre les digo a mis amigos “no es mérito, es estar en la tele, nada más”(risas). Cuando me separé, como soy perfil bajo, hubiese preferido que no publicaran nada, pero salió en todos lados. Son las reglas del juego, yo creo que tiene que ver con que soy joven, soltero…, bueno ¡vamos por él! (risas).

-¿Tenés tiempo para conocer a alguien nuevo?
-Yo amo mucho mi trabajo, y eso te lleva a dedicarle todo el tiempo… Igual, los fines de semana trato de no laburar, de juntarme con mis amigos, salir andar en moto e irme lejos, a cualquier lado.

“La próxima elección será una disputa entre antis: anti K  vs  anti M»

-¿Hacés viajes con motoqueros?
-Sí, salimos en manada. Muchas veces organiza Harley.
He ido a la Patagonia, a México, y aquí a Zárate, San Pedro, Azcuénaga. Me encanta, es salir a rodar con la gente. Vamos a un lugar, comemos un asado, siempre hay una banda de rock, charlamos… Es un mundo chiquito el de las motos. Harley es como una familia, como un equipo de fútbol. El mayor disfrute está en el
camino. Para mí andar en moto es una gran terapia, un placer, un momento con vos y tu supervivencia.

-¿Es verdad que sos chef?
-No, pero estudié un tiempo largo en la Escuela del Gato Dumas. Me gusta mucho la cocina mediterránea y la comida a la parrilla. Yo comería asado todos los días. Me encanta su ritual. Preparo todo a la parrilla: pescado, pollo, pizza, lo que sea.

-¿Ya te acostumbraste a vivir solo?
-Hace siete meses que me separé; al principio fue difícil… Con Dani, mi ex, conviví cuatro años, tenemos un perrito en común al que amamos, Tyson. Lo tiene ella, porque mi casa es chiquita y como tenemos muy buena relación, lo puedo ir a ver y está todo bien.

-¿Te gustaría formar una familia?
-¡Sí! Me reveo siendo padre. Tengo buen feeling con los chicos, pero también sé que primero quiero sentirme más consolidado en mi carrera. Hay tiempo para todo. No me querría apurar en algo que es una decisión tan importante, tan linda, tan enorme e irreversible.

-¿Confiás en la sabiduría de los votantes para las elecciones de octubre?
-Está difícil. Será una disputa de “antis”: anti K  vs anti M. Vamos a ver cómo se desarrolla todo. La gente va a ver y entender las candidaturas y después dependerá mucho de la economía, un factor fundamental. También habrá que ver si para la sociedad argentina la institucionalidad y la república siguen siendo valores incluso por encima de lo económico, o no. Será decisión de la gente. –

Edición Nro:

 

 

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